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Crece el endeudamiento en Argentina: advierten que el crédito ya se usa para sobrevivir


Un informe señala fuerte aumento de morosidad, caída del poder adquisitivo y dificultades en pymes y hogares, en un contexto de mayor fragilidad económica

El endeudamiento dejó de ser una herramienta para crecer y se convirtió en una estrategia de supervivencia en la Argentina. Así lo advierte el último informe del Observatorio Social, Económico y Productivo, que describe un escenario de creciente morosidad, caída de ingresos y mayor fragilidad social.

“El crédito hoy no es para desarrollarse, es para sobrevivir”, sostuvo la ex senadora nacional Marilin Sacnun, al analizar los datos correspondientes al primer trimestre de 2026. Según explicó, existe una “arquitectura financiera” que atraviesa a toda la economía y obliga a hogares, empresas y al propio Estado a recurrir al endeudamiento para sostenerse.

A nivel macroeconómico, el informe remarca que el país mantiene compromisos por más de 57 mil millones de dólares con el Fondo Monetario Internacional, lo que condiciona el rumbo de la política económica.

El informe también expone la delicada situación del sector privado. Las pymes enfrentan un aumento sostenido de la morosidad y un fuerte incremento de cheques rechazados, con niveles que incluso superan los registrados durante la pandemia. Este escenario se da en paralelo a una caída de la actividad y el consumo.

Las consecuencias se reflejan en el empleo: en la provincia se perdieron casi 13.800 puestos de trabajo entre fines de 2023 y diciembre de 2025, en un contexto de retracción económica.

En los hogares, el panorama es aún más crítico. La proporción de deudas impagas se multiplicó por cuatro durante 2025 y crece el uso de créditos para cubrir gastos básicos como alimentos, servicios o medicamentos. “Seis de cada diez familias están endeudadas y nueve de cada diez tienen dificultades para pagar”, advirtió Sacnun.

Los jóvenes y los jubilados aparecen entre los sectores más afectados, con altos niveles de morosidad y una creciente dependencia del crédito de fácil acceso.

El informe concluye que este proceso ya no es coyuntural, sino estructural: la economía funciona cada vez más en torno a la administración de deudas. En ese marco, el deterioro del poder adquisitivo y la falta de recuperación del ingreso consolidan un modelo donde el endeudamiento se vuelve parte de la vida cotidiana.