La diferencia de precios entre los cortes vacunos y porcinos impulsa un cambio en los hábitos de compra. Desde las carnicerías aseguran que las familias buscan alternativas más económicas
La crisis del poder adquisitivo sigue modificando los hábitos de consumo de los rosarinos. Mientras la venta de carne vacuna muestra signos de retracción, cada vez más familias optan por la carne de cerdo como una alternativa más accesible para sostener la alimentación diaria.
Desde la Asociación de Carniceros de Rosario explicaron que la diferencia de precios entre algunos cortes vacunos y porcinos llega actualmente al 50%, una brecha que termina inclinando la balanza al momento de hacer las compras.
Juan Ramos, integrante de la entidad, señaló que los precios de la carne vacuna atraviesan un período de relativa estabilidad.
“No hay modificación en los precios, se están manteniendo y eso es una buena noticia”, aseguró en diálogo con Cadena 3.
Sin embargo, remarcó que el consumo continúa condicionado por la situación económica de los hogares. “Los primeros días del mes siempre hay un poco más de movimiento porque la gente cobra, pero hacia fin de mes se siente la caída del consumo”, explicó.
El cerdo gana protagonismo en las mesas
La carne de cerdo se convirtió en una de las principales opciones para quienes buscan reducir gastos sin resignar calidad. Según Ramos, ya no se compran únicamente los cortes tradicionales para la parrilla.
“Antes se consumían principalmente la costilla, el pechito o el matambre de cerdo. Ahora la gente también compra cortes como la nalga, la cabeza de lomo o el cuadril para hacer milanesas, bifes o preparaciones al horno”, detalló.
La diferencia económica es determinante. Mientras una nalga de cerdo ronda los 10 mil pesos por kilo, una nalga vacuna puede superar los 22 mil pesos.
“Hay opciones de carne vacuna que cuestan entre 15.000 y 16.000 pesos, pero la diferencia sigue siendo importante y la gente la tiene en cuenta”, sostuvo el referente del sector.
Cambian los hábitos de compra
Desde las carnicerías advierten que el consumidor analiza cada vez más cada compra y busca optimizar el presupuesto familiar.
“La gente va agudizando el ingenio y buscando alternativas para seguir consumiendo carne”, afirmó Ramos.
Además, destacó el crecimiento en la demanda de productos elaborados, una tendencia que también responde a la necesidad de encontrar opciones más rendidoras.
“Todo lo elaborado se está usando mucho. Hoy el cliente analiza mucho más qué compra y cuánto gasta”, señaló.
No cae el consumo de carne, cambian las preferencias
Para los carniceros, el fenómeno no implica un abandono de la carne como alimento central en la dieta de los argentinos, sino una transformación en las elecciones de los consumidores.
“La gente no está dejando de consumir carne, simplemente está eligiendo otro tipo de cortes y otras especies”, concluyó Ramos.
En un contexto económico complejo, el cerdo se consolida así como uno de los grandes protagonistas de la mesa de los rosarinos, mientras la carne vacuna pierde terreno frente a opciones más accesibles para el bolsillo.
