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Condenan a madre e hijo en Las Toscas por matar a golpes a una pariente para quedarse con una casa


El homicida le pegó con un caño de escape de auto en el rostro, lo que le provocó fracturas, y luego hizo lo mismo en la parte posterior del cráneo, con lo cual le causó la muerte

Una mujer de 63 años y su hijo de 33 fueron condenados en Santa Fe a cuatro y ocho años de prisión, respectivamente, por haber asesinado a una pariente para quedarse con la casa que compartían en la ciudad de Las Toscas, situada a 420 kilómetros al norte de la capital provincial, informaron este lunes fuentes judiciales.

En el marco de un juicio abreviado celebrado en los tribunales de Las Toscas, Martín Tomé (33) admitió haber asesinado el 16 de febrero de 2020 a Gladis Altamirano (43), quien era su tía y compartía la vivienda con él y su madre, Susana Fernández (63), quien fue condenada como partícipe secundaria del homicidio.

Tomé admitió haber matado a Altamirano golpeándola en el rostro con un caño de escape de auto y por ello fue condenado a ocho años de prisión -la pena mínima para el delito-, como autor material del homicidio de su tía, en tanto Fernández recibió una pena de cuatro años de prisión domiciliaria.

Ambos condenados compartían una vivienda de calle 27 al 312 de Las Toscas con Altamirano, y en el juicio quedó expuesto que pretendían que la mujer se mudara a otro lugar.

Según la fiscalía, Tomé y su novia concurrieron la madrugada del día del crimen a un boliche bailable y el hombre se ausentó durante unos cuantos minutos para regresar a su casa, donde su madre, mediante engaños, hizo salir al patio a Altamirano.

Allí, el homicida le pegó con un caño de escape de auto en el rostro, lo que le provocó fracturas, y luego hizo lo mismo en la parte posterior del cráneo, con lo cual le causó la muerte.

A partir de allí, madre e hijo intentaron montar una escena para hacer creer que el crimen de Altamirano fue cometido durante un robo y, con ese fin, Fernández se dirigió hacia lo de una vecina para que la acompañe hasta la casa, pero ésta se negó por temor y llamó a la policía.

El fiscal que intervino en el inicio de la investigación, Juan Carlos Koguc, sospechó desde el principio de la responsabilidad de Fernández y Tomé en el crimen, a tal punto que el mismo día quedaron detenidos.

La jueza Claudia Bressan condenó a Fernández como partícipe secundaria del homicidio y le impuso cuatro años de prisión domiciliaria, que cumplirá en la Casa de Mujeres del Hogar del Buen Samaritano, en Reconquista, y le recomendó al Servicio Penitenciario que acepte el pedido de Tomé de ser alojado en una cárcel cercana para poder ver a su madre.