Ciudad

Concientizar con arte: escultora rosarina lanza su obra en Calle Recreativa para promover el cuidado ambiental


La artista Adriana Sisto dialogó con CLG sobre "Vidas de Cartón: El Eslabón Invisible", que presentará este domingo de 8.30 a 12.30 en Oroño y Rivadavia

Por Sofía Dalonse – CLG

Este domingo 12 de abril la Calle Recreativa rosarina será el escenario del lanzamiento de la irrupción de un grupo escultórico de escala real en el espacio público, que además de ser prometedor desde lo estético y lo visual, contiene un profundo contenido que invita a reflexionar y concientizar sobre la importancia de preservar la naturaleza. La protagonista y responsable de esta creación es Adriana Sisto, artista plástica y escultora de la ciudad, quien dio a CLG detalles de su proyecto y de dicha presentación.

Su trabajo titulado «Vidas de Cartón: El Eslabón Invisible» se expondrá desde las 8.30 hasta las 12.30 en Bv. Oroño y Rivadavia.  Según la autora, representa una escena cotidiana y cruda: «Un recuperador urbano, su carro, su perro y un niño pequeño en el interior del mismo, realizados íntegramente en cartón reciclado; ideada con la intención de generar un impacto visual directo. Obliga al ciudadano a llevársela por delante, rompiendo la indiferencia y visibilizando al cartonero no como un residuo del sistema, sino como un eslabón vital», explicó.

Sisto además es docente y realizadora de “Los árboles rescatados del olvido”, declarado de interés Municipal y Cultural por el Concejo Municipal de Rosario; un proyecto que consta de 32 obras sobre árboles secos en espacios públicos en distintas ciudades de la Argentina.

Entre otros reconocimientos, obtuvo el Premio “SYRIUS” Mujeres Destacadas del Nuevo Milenio, por su compromiso social y labor artística;  otorgado por la Asociación de Mujeres de Negocios y Profesionales de Rosario, la Cámara de Mujeres Pymes de la provincia de Santa Fe y la Organización Argentina de Mujeres Empresarias.

Además, fue declarada «artista distinguida de Rosario» por el Concejo Deliberante de la Municipalidad en reconocimiento a su trayectoria como escultora y su labor con y para la comunidad.

Respecto a los objetivos de esta reciente obra, remarcó la idea de provocar el encuentro: «Obligar al espectador a confrontar una realidad social que suele ser parte del ruido visual de la ciudad». Por otra parte, habló de reivindicar el oficio: «Posicionar al cartonero como el protector real de nuestros árboles, siendo el primer eslabón en la cadena de sustentabilidad función clave para evitar la deforestación«. Finalmente, se refirió a la idea de concientizar sin panfletos: «Que la obra hable por sí sola. El impacto del niño en el carro y la nobleza del material deben ser suficientes para que el transeúnte replanteé su relación con sus propios desechos».

Sobre la materialidad, comentó: «El uso de cartón 100% recuperado busca subvertir el concepto de basura. La obra demuestra que el material con el que el recuperador se gana la vida posee una nobleza estructural y poética capaz de construir belleza. Es una obra efímera que dialoga con la fragilidad de la vida en la calle, pero cuya fuerza reside en su mensaje de supervivencia y cuidado ambiental».

Según destacó, a través de este grupo escultórico de escala real propone una confrontación estética. El espectador que camina por Bv. Oroño se ‘lleva por delante’ una escena de supervivencia que es, al mismo tiempo, el primer eslabón de la protección de nuestra naturaleza.

Sisto consideró que esta obra tenía que estar en la calle y no en un museo porque sostiene que el arte que no incomoda o no se cruza en la vida cotidiana, es un adorno: «Quiero que el vecino se choque con la realidad que ignora todos los días, pero esta vez transformada en arte. El espacio público es el único escenario donde el mensaje de reciclaje y dignidad social tiene sentido real».

En este sentido, dijo: «Mi obra no busca decorar el espacio público, busca interpelarlo. El cartón, a menudo pisoteado como desecho, se levanta aquí con la dignidad de una obra artística para obligarnos a mirar aquello que hemos decidido ignorar: el cuerpo del recuperador urbano, su familia y su incansable tránsito por nuestras calles».

Al referirse a su rol, aseguró que es un puente. Su trabajo consiste en unir lo que la sociedad descarta con lo que considera bello, transformar la indiferencia en reflexión: «El artista hoy no puede limitarse a decorar; debe señalar lo que duele y convertirlo en esperanza».

Al concluir, expresó sus expectativas respecto a lo que sientan los rosarinos al ver esta escena: «Quiero que el ciudadano deje de ver un problema de basura y empiece a ver un puesto de trabajo, que entienda que cada caja de cartón que separa es un árbol que sigue en pie y una familia que intenta vivir con dignidad.

Y cerró: «Quiero que el arte deje de ser un objeto de lujo para ser una herramienta de cambio».