Espectáculos

Con un destacado protagónico de Osvaldo Laport, se estrena el filme «Bandido»


La película dirigida por Luciano Juncos abre este miércoles la 22ª edición del Festival Internacional de Cine Independiente de Buenos Aires (Bafici)

El filme “Bandido”, de Luciano Juncos, cuya trama aborda la historia de un músico popular que agobiado por su carrera pierde la motivación para cantar, abrirá este miércoles la 22ª edición del Festival Internacional de Cine Independiente de Buenos Aires (Bafici) y se estrenará el jueves a las 20 por Cine.ar TV y en salas locales.

Con un destacado protagónico de Osvaldo Laport, la cinta busca reflejar que “existe una libertad en las personas para poder retomar el rumbo. Difícil, con dolor y rupturas inevitables, pero con la posibilidad que late adormecida aún en los corazones más duros”, expresó Juncos en una entrevista con Télam.

La película narra la historia de Roberto “Bandido” Benítez, un cantante de música popular que entra en crisis con su carrera y al tiempo que prepara su despedida con un último disco es víctima de un robo, suceso que lo lleva a reencontrarse con un amigo del pasado y con un reclamo social, hechos que le darán la oportunidad de recuperar la pasión para volver a cantar.

Esta trama “se sumerge en las entrañas del dolor para salir a la superficie y volver a respirar. Es un relato que busca reflexionar sobre la idea de que cada uno de nosotros tenemos la posibilidad de elegir. Nunca es tarde para dar un giro en nuestras vidas y avanzar en dirección a nuevos estados de conciencia”, agregó el también realizador de “La laguna” (2013).

La historia “es tan optimista como existencialista, porque la libertad muchas veces se convierte en una condena y aquello que nos libera es lo que nos duele. Pero cada día tenemos una nueva oportunidad de reinventarnos”, abundó el cineasta y guionista cordobés.

Juan Manuel Lara, Hernán Alvarellos, Victoria Ríos, Magdalena Combes, Juan de Battisti y Maico Pradal completan el elenco de esta producción que también estará disponible desde este viernes por la plataforma Cine.ar Play.

—¿Cuál fue el disparador de esta historia?

—Luciano Juncos: El disparador de la historia fue el ocaso. Tanto a Renzo Felippa -coguionista- como a mí, siempre nos sedujeron aquellos momentos donde las luces se apagan. Esos personajes que caminan entre sus propios fantasmas y viciados de una vida agotada. Todo comenzó con esa idea de realizar el recorte en la vida de un personaje, que luego de obtener todo se encuentra atrapado en un laberinto sin salida.

—¿Cómo describís a Roberto “Bandido” Benítez?

—Él es un artista que no pasa desapercibido, es aquel músico con el cual muchas parejas se conocieron en los ochenta y cuyas canciones se eternizaron en las radios. Un romántico confeso, que no acepta los mandatos de la modernidad y se niega a traicionar su estilo. Es por ello que a medida que su público envejece sus fronteras se estrechan. Roberto se ha convertido en un músico de teatros y salones, de grandes éxitos, de saco y camisa. Y aunque podría retirarse y vivir de las regalías, un compromiso lo lleva a otro, atrapándolo en un interminable laberinto de producción que lo asfixia.

—¿Qué lo llevó a la crisis que atraviesa?

—El personaje siente que ha perdido lo más preciado para él, sus ganas de cantar. Algo está roto. Con el paso de los años cantar se ha vuelto un buen negocio, pero Roberto sabe que existe un abismo entre lo que predica y lo que vive. Sus canciones hablan de amor, de juventud, de vida, y él siente que esas cosas ya no le pertenecen. Se encuentra estancado y solo. Es la paradoja del payaso triste, que trabaja para sacar sonrisas ajenas y se ha olvidado de la propia.

—¿Cuál es el punto de inflexión para el cambio que transita el personaje?

—El reencuentro con un antiguo músico de su banda sacude los cimientos del personaje. Aquel viejo amigo se levanta como la antítesis de la vida de “Bandido”. No tiene fama, no tiene dinero, pero vive satisfecho y la música no es su sustento económico, la hace solo por pasión. Ambos representan dos caminos distintos que trajo el devenir, cada uno eligió y obtuvo lo que cosechó. Lo interesante del encuentro es que se dan cuenta que aquella conexión es beneficiosa para dos mundos distintos. La salida de su zona de confort le brinda a “Bandido” una posibilidad de cambio, una fractura en su vida que le permite traspasar las fronteras de la música y sentir una vez más el latir de la gente.

—¿Qué le provoca a este hombre volver a sus orígenes e involucrarse en una causa por la cual luchar?

—Cuando Roberto encuentra motivos para expresarse, su carrera ya no importa. Lo único que quiere es cantar. De hecho, para poder decidir libremente debe poner en jaque todo aquello que construyó por años. Los cimientos de su carrera, al menos como los conocía hasta el momento, se verán fisurados y al borde del abismo.

—A partir de la vivencia del protagonista abordás problemáticas sociales…

—Siempre se buscó en “Bandido” anclajes y coordinadas espacio-temporales que van de la mano con realidades cotidianas. El barrio al que acude Roberto se encuentra luchando para que no coloquen una antena de telefonía en zonas urbanas. Eso es algo muy habitual hoy en día y muchas veces son luchas desiguales, donde la fuerza de la gente no se equipara con el peso de las grandes corporaciones.