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Durante 27 años

¿Cómo consiguió España ser líder mundial en donaciones y trasplantes de órganos?


España celebra este miércoles su Día Nacional del Trasplante sacando pecho con unas cifras que no están al alcance de ningún otro país en el mundo. De hecho, partiendo de los datos más bajos de donación y trasplante que tenía en los años ochenta, el país llegó a 1992 siendo líder mundial indiscutible, posición que conserva desde entonces.

El 85% de los familiares de los fallecidos aceptan donar sus órganos o, dicho de otra manera, hay casi 50 donantes y 114 personas trasplantadas por millón de población. Así, en los últimos 25 años más de medio millón de españoles han recibido un órgano que ha salvado su vida o que ha mejorado considerablemente su calidad. Se diría que España se encuentra en una situación óptima.

Las claves del éxito

Con más de 60.000 afiliados, la Asociación Española de Trasplantados (AEP) representa el éxito acumulado a lo largo de los años. Su presidente, Juan Pedro Baños Jiménez, tiene claro cuáles han sido para él los secretos de estos resultados espectaculares.

Cita en primer lugar a los medios de comunicación, que han sido el altavoz necesario para concienciar a la sociedad. En segundo lugar, a los enfermos que dieron el paso de expresar su necesidad y que tuvieron una gran acogida en la prensa. Tras ellos, Baños destaca a los profesionales en los hospitales y, por último, no se olvida de la gestión legislativa, que surgió de un paciente trasplantado y que en 1979 hizo que viera la luz una de las leyes más vanguardistas en este ámbito. Baños fue paciente en los años 80 y conoce de lo que habla de primera mano. Recuerda los inicios: «En aquella época cuando salíamos a la calle a sensibilizar nos trataban como si fuera brujería», cuenta para ilustrar los enormes pasos dados.

Desde la otra perspectiva, la profesional, el doctor Luis Martín Villén, coordinador sectorial de trasplantes de Sevilla y Huelva, cree que si hubiera que elegir el elemento diferencial que ha hecho que este país sobresalga de esta manera continuada habría que escoger la figura del coordinador intrahospitalario de trasplante. Se trata de un profesional, médico o enfermero con conocimientos del paciente crítico, que «identifica sistemáticamente y ofrece la posibilidad de donación a la familia de una manera respetuosa y libre para intentar salvaguardar el deseo del fallecido». Tras el ‘sí’ de los allegados, este profesional continúa con el apoyo y soporte a la familia y se encarga de dirigir todo el proceso de donación y trasplante para que se realice con la mayor calidad y seguridad posible, explica Martín.

Este coordinador también sabe muy bien de lo que habla. Trabaja en el Hospital Universitario Virgen del Rocío de Sevilla, que es el centro líder en donantes y en la realización de este tipo de intervenciones renales del país. El año pasado realizaron 67 trasplantes, la gran mayoría (43) de riñón, de los que dos fue a niños.

El impulso del Doctor Matesanz

Pero si hay un nombre propio en España de obligada mención cuando se habla de trasplantes es el del doctor Matesanz. Este nefrólogo español estuvo 28 años al frente de la Organización Nacional de Trasplantes (ONT), desde su fundación en 1989 hasta su retiro en marzo de 2017.

«Hasta que llegó Matesanz no hubo el impulso necesario», cuenta Baños. Y lo cierto es que los comienzos fueron precarios. En 1989, cuando se creó, la ONT contaba con los empleados mínimos: el propio Matesanz, dos secretarias y una plantilla de seis enfermeras. Tan solo tres años después el país encabezaba el ránking mundial tanto en número de donantes como de trasplantes.

La labor desarrollada durante estas décadas le ha proporcionado un reconocimiento social y profesional incalculable. Entre las docenas de premios y condecoraciones que atesora se encuentran el Premio Príncipe de Asturias de la Cooperación Internacional, la Gran Cruz de la Orden Civil de Sanidad del Ministerio de Sanidad o cuatro nombramientos de Doctor Honoris Causa por universidades españolas e iberoamericanas.

La solidaridad de los españoles

Pero nada de los sucedido desde los años 90 se puede entender sin mencionar la generosidad de los españoles. Baños así lo afirma: «Gracias a los pacientes que dieron el grito de necesidad los ciudadanos pudieron conocer la situación del paciente. Los españoles son muy solidarios, y también empáticos, y piensan que cualquiera se puede encontrar en esa situación». «Es el éxito del amor al prójimo», resume el presidente de la AET.

En España la donación es altruista y no se contempla bajo ningún concepto la mercantilización de los órganos, que es un delito en el país. Aún está reciente el revuelo que causó el caso del exjugador del F.C. Barcelona Eric Abidal, que está siendo investigado por la presunta compra del órgano del que fue trasplantado en 2012.

Este carácter altruista es la «base del sistema de donación español», según el doctor Martín Villén, y es lo que permite que la familia de una persona fallecida, en caso de donantes cadavéricos, o un sujeto libre, en el caso de la donación en vida, decidan donar sus órganos «de una manera completamente voluntaria, sin esperar ninguna compensación y siempre pensando en ayudar a personas anónimas que están esperando un órgano o tejido para continuar viviendo o mejorar su calidad de vida».

Además, los criterios fijados por la ONT para recibir un órgano son muy estrictos, para garantizar que todo el mundo tenga las mismas posibilidades de acceder a un trasplante y que éste tenga lugar en las mejores condiciones posibles. Así, la urgencia y la compatibilidad marcan la prioridad y, dependiendo del tipo de órgano, los criterios geográficos, como la cercanía, también son tenidos en cuenta.

Todos los españoles son presuntos donantes

Desde luego, es obvio que hay un buen número de motivos que se concatenan entre sí para llegar al resultado actual. Uno de ellos es su legislación. Y es que en España la ley señala que «la extracción de órganos u otras piezas anatómicas de fallecidos podrá realizarse con fines terapéuticos o científicos, en el caso de que los fallecidos no hubieran dejado constancia expresa de su oposición en vida».

Esta normativa, una de las más avanzadas del mundo a este respecto, otorga a todos los españoles el estatus de potenciales donantes de órganos al morir, salvo que se haya expresado específicamente en vida su rechazo. Aunque la práctica no es nada estricta, y no se realizan extracciones de órganos si los familiares del fallecido están en desacuerdo.

https://twitter.com/ONT_esp/status/1110877588858261504

Esta normativa facilita que se puedan llevar a cabo en ciertos supuestos acciones para conservar los órganos en cadáveres a la espera de la aprobación familiar para la extracción, que de otra manera serían inservibles cuando llegara el permiso de los allegados.

Para garantizar que todo el proceso se realiza de manera transparente y la ausencia de conflictos de intereses, la ley contempla varios preceptos que se cumplen escrupulosamente, comenzando por el carácter altruista de la donación. Además, el diagnóstico de muerte se realiza por un equipo diferente al que llevará a cabo el trasplante, se garantiza el anonimato del donante y se aplican exclusivamente criterios médicos para la distribución de los órganos entre los enfermos.

El perfil del donante: mayor de 60 años

La edad de los donantes ha ido variando con los años. Si en el año 2000 tan solo un 30% tenían más de 60 años, actualmente quienes superan esa edad son más de la mitad de quienes ‘dan vida’. De hecho, un 30% tiene más de 70 años y un 9% más de 80.

El motivo radica en que ha cambiado la causa de la muerte de las personas que ofrecían sus órganos. Por ejemplo, a principios de la década pasada los fallecimientos por accidentes de tráfico representaban un importante 20%, que en 2018 se situaba tan solo en el 3,8%, lo que hacía que en aquel entonces hubiera un mayor número de fallecidos jóvenes.

Así lo atestigua también el doctor Villén, que enfatiza que el esfuerzo constante y el análisis continuo de resultados por parte de los equipos de donación y trasplante ha hecho que se hayan mantenido e incluso aumentado las opciones de trasplante, «pese al aumento de la edad del donante y a la reducción de los fallecimientos por accidentes de tráfico que hace unos años suponían la mayor parte de los donantes de órganos».

Todo un país al servicio de un bien común

Que el modelo implementado por España tenga éxito implica a muy diversos actores. Además de la concienciación ciudadana que hace que la tasa de donantes duplique la de su entorno, son muchos los ámbitos profesionales implicados para garantizar su funcionamiento ejemplar.

A nivel administrativo la coordinación es el punto fuerte. Existe un Consejo Interterritorial como organismo coordinador y de toma de decisiones, que armoniza otros tres niveles: el nacional, el autonómico —regional— y el hospitalario. Además, este último depende jerárquicamente de la dirección del hospital, no del equipo de trasplantes, y está vinculado funcionalmente a la coordinación autonómica y estatal.

El papel de la ONT es el de proporcionar apoyo a todo el sistema: en la distribución de órganos, en la organización de los transportes, el manejo de las listas de espera, las estadísticas o la elaboración de la información general y especializada.

La labor que realizan los hospitales en cuanto a extracción de órganos y trasplantes tampoco se podría entender sin la vertiente económica. El sistema funciona gracias al reembolso hospitalario, a través del cual las administraciones correspondientes financian a los centros que realizan esas labores.

Pero no solo el ámbito sanitario se encuentra involucrado. Hasta 1984 poder utilizar un órgano disponible que se encontraba a centenares de kilómetros del paciente compatible no era una práctica común, hasta que ese año el Hospital Puerta de Hierro en Madrid firmó un acuerdo con el Ejército del Aire. Los militares ofrecieron formación al personal de la ONT sobre la navegación aérea, aeropuertos, condiciones de vuelo, etcétera. Desde entonces, el transporte de órganos por avión se ha convertido en una herramienta diaria, de hecho, el año pasado se efectuaron 398 operativos aéreos tan solo en el aeropuerto madrileño Adolfo Suárez-Barajas.

El doctor Martín Villén resume los tres pilares básicos en los que se basa el modelo español: «Un sistema de salud público y universal que permite de manera equitativa y transparente el acceso al trasplante, un modelo organizativo único y estructurado en el que están bien definidos las funciones de todos los profesionales que intervienen para que se lleve a cabo la donación y/o el trasplante y, por supuesto, una sociedad comprometida y generosa que en el momento más difícil de su vida dice ‘sí’ a ayudar a otro ciudadano que esta esperando un órgano o tejido para continuar con vida».

Las cifras: 6 donantes y 14 trasplantes diarios

En 2018 España alcanzó los 48 donantes por millón de población, lo que significó que 2.243 personas lo fueron y permitieron que se realizaran 5.314 trasplantes de órganos. La tasa de donación es así la más alta del mundo, casi duplicando la de muchos países desarrollados.

Así, los 6 donantes diarios, que permiten 14 intervenciones cada jornada, son la mejor celebración del 30 aniversario de la Organización Nacional de Trasplantes, que lo festejó batiendo su propio récord.

«En los últimos cinco años la ONT ha aumentado en un 37% la tasa de donación, lo que supone el mayor incremento de su historia», afirmaba con satisfacción María Luisa Carcedo, ministra de Sanidad, Bienestar y Consumo, durante la rueda de prensa en la que dio a conocer el balance del último año.

¿Es posible replicar el modelo español?

Si bien es cierto que es posible replicar este modelo de éxito, también lo es que el país que desee hacerlo debe contar con unas premisas básicas. El principal requisito es disponer de un Sistema Nacional de Salud de cobertura universal. Además, también es importante su adecuada financiación, dedicando los suficientes recursos a sanidad, y principalmente garantizando los reembolsos hospitalarios.

También es necesario contar con un número de médicos disponibles para que se dediquen a la tarea de coordinación. Asimismo, el número de enfermeras dedicadas a encargarse de camas de Unidades de Vigilancia Intensiva (UVI) es muy importante para atender a los potenciales donantes. De momento son varios los países que han adoptado alguno de los aspectos de este modelo. Aunque tan solo Italia lo ha hecho de una manera global, otros como Croacia o Argentina han obtenido muy buenos resultados con su implantación parcial.

Tejidos, médula ósea, sangre…

Pero las cifras no son solo buenas cuando hablamos de donaciones de órganos sólidos (corazón, riñón, hígado…), sino también al hablar de tejidos, médula o sangre.

España comenzó este 2019 con 391.609 personas inscritas como donantes de médula ósea, lo que significa un aumento del 9% con respecto al año anterior. La médula ósea se emplea para curar una variedad importante de enfermedades, sobre todo las que tienen que ver con la sangre, y la afinidad es un factor muy importante, de manera que cuando un paciente necesita una donación se recurre al registro de inscritos para encontrar la persona compatible.

La cifra actual supone un aumento espectacular en los últimos años. Tanto es así que en 2013 nació el Plan Nacional de Médula Ósea (PNMO) que se trazó como objetivo alcanzar los 200.000 inscritos en cuatro años. Lo consiguió mucho antes de lo previsto. La segunda fase del plan contemplaba alcanzar los 400.000 a finales de 2018. Y parece claro que lo lograrán con un mínimo retraso de meses.

En cuanto a la donación de sangre, los datos no son tan espectaculares, pero también son superiores a la media europea. En 2017 se realizaron en España 36 donaciones de sangre por cada 1.000 habitantes, según la Federación Española de Donantes de Sangre, que tiene registrados en el país a 1.990.300 donantes activos. La mayoría de estas personas se concentran en el tramo de edad entre los 30 y los 45 años.

Todavía quedan retos

A pesar de la extraordinaria situación de España en cuanto a las donaciones y trasplantes todavía quedan retos por abordar. Algunos críticos consideran que en lo concerniente a la donación de médula aún habría mucho por hacer, sobre todo en cuanto a la gestión sanitaria, como nos confiesa Baños.

Además, aunque la legislación es en general aplaudida, hay una laguna que produce reproches. Se trata de un Real Decreto introducido en 2012 en cuyo articulado se prohíbe «la publicidad de la donación de órganos en beneficio de personas concretas, de centros sanitarios, o de instituciones, fundaciones o empresas determinadas».

Desde las asociaciones de pacientes se muestran contrarios a esta norma. Baños afirma que les parece «un auténtico disparate», porque defiende que precisamente la visibilidad de algunos pacientes ha sido la clave para concienciar a la sociedad. De hecho, aunque la campaña se realizara por un enfermo concreto, los donantes pasan al sistema, que determina quien es el receptor óptimo bajo criterios estrictamente médicos.

Por su parte, para Martín Villén el «reto fundamental» que enfrentan a día de hoy los profesionales es «que desaparezcan las listas de espera y que no haya ningún paciente esperando un órgano para seguir viviendo». De hecho, cuenta como en el Hospital Universitario Virgen del Rocío a fecha 1 de marzo de 2019 había 97 personas esperando para ser trasplantadas de riñón, hígado o corazón, de los cuales 6 son niños.