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Colectividades rechazan proyecto para limitar banderas extranjeras en el Monumento: “Es absurdo”


La iniciativa presentada en el Concejo de Rosario busca reservar el mástil escolta del Monumento Nacional a la Bandera para enseñas oficiales argentinas

La discusión por el uso de las banderas extranjeras en el Monumento Nacional a la Bandera volvió a instalarse en Rosario y ya genera rechazo entre representantes de las colectividades de la ciudad.

El debate surgió a partir de un proyecto presentado por los concejales Pablo Basso, Mariano Romero y María José Poncino, que propone modificar el protocolo vigente para limitar el uso del mástil escolta del Patio Cívico. La iniciativa plantea reservar ese espacio para la bandera argentina, las enseñas oficiales de las provincias y de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y aquellas vinculadas con conmemoraciones patrias o hechos históricos argentinos.

La propuesta comenzó a tomar fuerza luego de la polémica que generó el izamiento de la bandera de Estados Unidos el pasado 4 de julio, en el marco del 250º aniversario de la independencia de ese país. Sin embargo, desde las colectividades remarcan que ese tipo de ceremonias forman parte de una tradición que lleva décadas en Rosario y que, además, se encuentra contemplada por la normativa municipal.

“¿Cómo no vas a llamar a las partes interesadas?”

El rechazo fue expresado con contundencia por Ariel Naserala, presidente de la Colectividad Libanesa de Rosario, quien manifestó su sorpresa por el proyecto y cuestionó especialmente que las comunidades no hayan sido consultadas.

“Me enteré medio de casualidad”, señaló Naserala, quien aseguró que tampoco estaban al tanto de la iniciativa la presidenta de la Asociación de Colectividades de Rosario, Lydia del Grosso, ni su secretaria, Yolesa Betty.

“Vos hacés un proyecto de ese estilo, ¿cómo no vas a llamar a las partes interesadas?”, cuestionó.

En declaraciones a Cadena 3 Rosario, el dirigente sostuvo que la propuesta desconoce una característica central de la ciudad: “Rosario es cuna de la inmigración en la Argentina. Acá convivimos colectividades de abuelos inmigrantes”.

Y fue aún más contundente al referirse al proyecto: “Esta iniciativa, con todo el respeto del mundo que me merecen los señores concejales, es absurda”.

Una tradición de casi siete décadas

Según explicó el historiador Miguel Carrillo Bascary, integrante del Instituto Belgraniano y exdirector del Monumento, el uso del mástil escolta para banderas extranjeras no comenzó con la normativa de 2011.

La tradición existe prácticamente desde los primeros años del edificio y lleva alrededor de 69 años. Se trata de un gesto protocolar hacia países que mantienen relaciones diplomáticas con la Argentina o que tienen comunidades importantes en Rosario.

Por ese espacio pasaron a lo largo de las décadas las banderas de numerosos países, entre ellas Bulgaria, Israel, Bolivia y otras naciones. También fueron utilizadas en ocasiones especiales las enseñas de organismos internacionales como Naciones Unidas o la Cruz Roja.

El mecanismo fue formalizado en 2011 mediante el decreto municipal 1631, que establece que el mástil mayor y el principal interno están reservados exclusivamente para la bandera argentina, mientras que los mástiles escolta y laterales del Patio Cívico pueden utilizarse para otras enseñas bajo determinadas circunstancias.

La normativa contempla, entre otras situaciones, las fechas patrias de países reconocidos por la Argentina y las visitas oficiales de mandatarios o representantes diplomáticos.

El Monumento como símbolo de convivencia

Para las colectividades, la discusión excede el protocolo de los mástiles y toca directamente la identidad de Rosario.

Naserala recordó que la Fiesta Nacional de Colectividades, que se desarrolla desde 1985 en el entorno del Monumento, representa precisamente esa convivencia entre distintas culturas y nacionalidades.

“La utilización del Patio Cívico, del Monumento Nacional a la Bandera, para el izamiento de banderas de colectividades en sus fechas patrias tiene un contenido simbólico e histórico que no se puede borrar de un día para el otro”, sostuvo.

También recordó un antecedente particularmente significativo: la convivencia entre las colectividades rusa y ucraniana, que continúan participando de la Fiesta Nacional de Colectividades pese a la guerra entre ambos países. “Eso representa a Rosario”, resumió.

El dirigente también mencionó un encuentro realizado en 2011 entre las colectividades árabe y judía, como otro ejemplo de cómo la ciudad utilizó el espacio público para transmitir un mensaje de convivencia incluso frente a conflictos internacionales.

Estados Unidos, Líbano, Israel y muchos otros países

El decreto vigente incluye un amplio listado de países cuyas banderas pueden ser izadas en determinadas fechas. Allí aparecen, entre otros, Estados Unidos, Líbano, Israel, Italia, España, Brasil, Uruguay, Paraguay, Chile, Bolivia, Perú, Colombia, México, Francia, Canadá, Alemania, Japón, China y Australia.

También están contempladas enseñas de organismos internacionales como Mercosur, Naciones Unidas, OEA, Cruz Roja y la Santa Sede.

Por eso, desde las colectividades sostienen que el izamiento de la bandera estadounidense el 4 de julio no constituyó una excepción ni una decisión improvisada, sino una actividad contemplada por la normativa municipal.

“El Monumento ya es un símbolo de esta ciudad”

Naserala defendió la continuidad de la tradición y planteó que el Monumento adquirió con el paso de los años un significado que excede su función original.

“El Monumento a la Bandera ya dejó de ser simplemente el Monumento a la Bandera, un homenaje a la bandera. Es un símbolo de esta ciudad”, afirmó.

En esa línea, consideró que permitir que las colectividades puedan representar allí sus países de origen forma parte de una Rosario históricamente ligada a la inmigración.

“Es algo que está instalado hace mucho tiempo, que es tradicional, que tiene que ver con la Rosario inclusiva, con la Rosario que cobija a la inmigración”, sostuvo.

El proyecto continúa ahora su recorrido legislativo en la Comisión de Gobierno del Concejo Municipal. Mientras tanto, representantes de las colectividades buscan ser escuchados y ya anticiparon reuniones con los concejales impulsores de la iniciativa para plantear su rechazo y defender una tradición que consideran parte de la identidad rosarina.