La histórica fábrica de baterías comenzó el cierre de su planta de Gualeguaychú y dejó sin empleo a un centenar de operarios
La crisis que atraviesa la industria argentina volvió a impactar de lleno en el empleo. La histórica fabricante de baterías Unión Bat inició el cierre de su planta ubicada en el Parque Industrial de Gualeguaychú, Entre Ríos, y despidió a más de 100 trabajadores, una decisión que encendió la alarma en el sector industrial y motivó una inmediata reacción del sindicato.
Los despidos comenzaron a notificarse el viernes y sorprendieron a los operarios, quienes, según denunciaron desde el Sindicato de Trabajadores Químicos y Petroquímicos, no tenían indicios de un cierre inminente de la fábrica. De acuerdo con la organización gremial, algunos empleados recibieron fotografías de los telegramas de despido a través de WhatsApp, mientras que otros fueron notificados por una escribana en la puerta del establecimiento.
Desde el sindicato cuestionaron el procedimiento utilizado por la empresa y remarcaron que las desvinculaciones no tendrán validez hasta que los telegramas sean recibidos formalmente por los trabajadores.
Frente a la situación, los operarios resolvieron montar un acampe permanente frente a la planta y organizar guardias rotativas para evitar el retiro de maquinarias mientras se desarrolla el conflicto. Además, anunciaron que este lunes presentarán una denuncia ante la Secretaría de Trabajo de Entre Ríos para solicitar su intervención y abrir una instancia de negociación.
La preocupación también alcanza al impacto social de la medida. Muchos de los despedidos cuentan con entre 15 y 25 años de antigüedad y se encontraban próximos a acceder a la jubilación anticipada prevista para la actividad, considerada insalubre por la exposición al plomo durante el proceso de fabricación de baterías.
Según explicó la empresa, la decisión responde a la caída de las ventas y a una estrategia de reorganización que concentrará toda la producción en la planta que posee en San Martín, provincia de Buenos Aires.
Sin embargo, para el gremio, el cierre de la fábrica representa un nuevo golpe para la industria nacional y se suma a una serie de conflictos que vienen afectando al sector manufacturero en distintos puntos del país, con cierres de plantas, reducción de actividades y pérdida de puestos de trabajo.
El caso de Unión Bat vuelve a poner en el centro del debate la situación del empleo industrial en Argentina. Mientras la actividad continúa resentida y las ventas no logran recuperarse, crecen las dificultades para sostener la producción y las fuentes laborales, especialmente en las economías regionales donde el cierre de una fábrica impacta de manera directa sobre cientos de familias y el entramado productivo local.
