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Chequeos médicos de rutina: estudios a medida según edad, antecedentes y hábitos


Este enfoque prioriza aquellas prácticas y pruebas que generan beneficios claros y medibles para el bienestar de los pacientes

En el ámbito de la medicina preventiva y el control de salud, cobra cada vez más relevancia el concepto de cuidados médicos de alto valor, especialmente en esta época del año, en la que empezamos a planificar los controles de salud de toda la familia y se deben conocer las prácticas de alto valor.


Este enfoque prioriza aquellas prácticas y pruebas que generan beneficios claros y medibles para el bienestar de los pacientes. A diferencia de la idea extendida de que más estudios equivalen a una mejor prevención, los especialistas destacan que lo fundamental es optar por intervenciones basadas en evidencia científica, ajustadas a las necesidades individuales de cada persona.


«El control de salud debe centrarse en prácticas que realmente marquen una diferencia significativa en la vida de los pacientes.

Al priorizar lo que aporta y descartar lo que no, construimos un sistema de atención médica más inteligente, eficiente y humano. En este enfoque, menos, es más, pero solo cuando se trata de lo que no suma», explica Dolores Arceo, jefa del Servicio de Medicina Familiar y Comunitaria del Hospital Italiano.


Un claro ejemplo es el screening de cáncer (mamografías, colonoscopías, etc.), que puede ser altamente beneficioso en ciertas edades o con determinados factores de riesgo, pero que no debe realizarse de manera rutinaria en todos los casos, ya que podría generar diagnósticos innecesarios, ansiedad y tratamientos evitables.
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El principio de «primero no dañar».
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Desde hace años, iniciativas como Choosing Wisely y Less is More promueven la aplicación de prácticas de alto valor, honrando el principio de «primero, no dañar». Su objetivo es evitar el sobreuso de estudios y procedimientos que no tienen impacto real en la salud o que incluso pueden ser perjudiciales, muchas veces por el sólo hecho de someterse a un estudio que no es necesario.


Lejos de fomentar un «sobrediagnóstico» que puede resultar contraproducente, este modelo busca optimizar los recursos médicos y garantizar intervenciones eficaces y beneficiosas.


«A veces, menos estudios significan mejores cuidados y más salud», señala la Dra. Karin Kopitowski, médica del Servicio de Medicina Familiar y Comunitaria del citado hospital y subdirectora del Departamento de Investigación de la Universidad del centro de salud. Esto refleja la esencia de la medicina de alto valor: brindar atención basada en la ciencia, el respeto por el paciente y su bienestar integral.
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La importancia del seguimiento con el médico de confianza.
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A su vez, Karin Kopitowski detalla: «Casi ninguna práctica preventiva tiene recomendación de hacerse anualmente». En lugar de chequeos generales automáticos, lo más eficaz es realizar una entrevista preventiva, en la que el médico evalúa de manera personalizada los riesgos del paciente en función de su edad, antecedentes familiares, hábitos y estado general de salud. De esta forma, se indican sólo aquellas pruebas que realmente traerán un beneficio concreto.


Otro pilar fundamental de la medicina de alto valor es la atención por parte de profesionales capacitados, como clínicos, médicos de familia, ginecólogos o pediatras. Estos especialistas acompañan al paciente a lo largo de su vida, brindándole una visión integral de su salud y ayudándolo a tomar decisiones informadas sobre los estudios y tratamientos realmente necesarios.