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Champions: la sorprendente historia del Leipzig, el club que eliminó al Atlético Madrid de Simeone


Con cuatro ascensos en 11 años de vida, el club que impulsó la firma Red Bull sueña con conquistar Europa.

El RB Leipzig logró la victoria en el final y eliminó al Atlético Madrid del Cholo Simeone de la Champions League. El equipo alemán ganó 2 a 1 gracias a los goles de Dani Olmo y Tyler Adams. Joao Félix, de penal, marcó para el Colchonero. En la próxima instancia espera el París Saint Germain, que dejó en el camino al Atalanta.

Sin embargo, la historia de este club alemán de solamente 11 años de vida sorprende a propios y extraños. Detrás de este equipo de jóvenes talentos liderados por el estratega prodigio Julian Nagelsmann hay una estructura que en apenas un poco más de una década ya compite al máximo nivel. Un equipo construido a partir de una política deportiva muy criteriosa.

Todo comenzó cuando la compañía austríaca de bebidas energizantes Red Bull decidió dar el salto al fútbol tras años de incursionar en los deportes extremos. En primera instancia, adquiriendo en 2005 un club de su país en Salzburgo, ampliando su red al año siguiente con la compra del equipo de Nueva York que compite en la MLS y finalmente desembarcando en países de mayor tradición futbolística y exportadores de materia prima de este deporte, como Brasil y Alemania.

Hubo un largo período en que Leipzig careció de un representante en la Bundesliga y la última experiencia había sido realmente traumática, ya que el VfB Leipzig pisó la máxima categoría a principios de los ’90 pero bajó inmediatamente tras una campaña en la que solo cosechó tres triunfos en 34 partidos. Esta ciudad es muy importante en la historia del fútbol germano, ya que ahí se creó la Federación Alemana de Fútbol (DFB) en enero del 1900 y el VfB fue el primer campeón de liga en la temporada inaugural (1902-03), antes de disolverse en la previa de la Segunda Guerra Mundial.

A partir de los años ’50, esta localidad vibró con los derbies del SC Rotation y el Lokomotive en la DDR Oberliga, la máxima categoría de Alemania del Este. De hecho el FC Lok llegó a competir también a nivel internacional y ganó cuatro de ocho finales de copa jugadas entre 1970 y 1987. Pero luego bajó a segunda división por la reorganización deportiva que generó la caída del Muro de Berlín y allí se derrumbó el fútbol de la región. Solo hubo un espasmo cuando la entidad, que había recuperado el nombre de VfB Leipzig, logró un ascenso y jugó en la Bundesliga en la temporada 1993/94. Pero descendió de inmediato y, un siglo después de ser coronado como el primer campeón de la liga alemana, el VfB dejó de existir por quedar en bancarrota.

Fue en 2003 cuando el 1. FC Lokomotiv Leipzig resurgió de las cenizas al absorber lo poco que quedaba del VfB y comenzó a jugar en la 3. Kreisklasse, en aquel momento el 11º escalón del sistema de fútbol germano. Este equipo lograba reunir a los fanáticos nostálgicos pero el naufragio futbolístico de la ciudad era notorio y escalar a la élite era realmente una utopía.

La firma de bebidas hipertónicas vio el potencial de una localidad que contaba con un estadio mundialista desde la Copa Mundial de la FIFA de 2006 y no dudó en “dar alas” a un proyecto que tuvo que adaptarse al tradicionalismo alemán, donde los equipos no pueden tener el nombre de patrocinadores corporativos y el derechos de voto mayoritario debe ser de sus socios. Se eligió el prefijo “RB” como abreviatura de RasenBallsport (“Deporte de pelota al piso”) y el 19 de mayo de 2009 la entidad se creó oficialmente, tomando la plaza del SSV Markranstädt en la Oberliga Nordost Süd. Un inicio muy modesto pero con ambiciones monstruosas: el objetivo desde el minuto cero era llegar a la Bundesliga. Por ello, firmaron un acuerdo para que el estadio con capacidad para 44.345 espectadores sea suyo hasta el 2040: lo rebautizaron Red Bull Arena.

Bajo el apodo de Los Toros, vinculado lógicamente al logo de la compañía, empezaron su camino en la quinta división en la temporada 2009/10. El RB Leipzig cosechó 80 puntos de los 90 posibles, con 74 goles a favor y 17 en contra en esa primera campaña y sellaron el ascenso con 22 puntos de ventaja sobre el segundo. Era un inicio más que prometedor al que le prosiguieron dos intentos fallidos por subir a la 3. Liga. Fue en ese comento cuando desembarcó uno de los hombres más importantes de la corta historia de esta institución: Ralf Rangnick.

Rangnick ya tenía buenos pergaminos en el fútbol alemán. Se hizo gran fama con los ascensos a la Bundesliga con el Hannover 96 (2002) y el TSG 1899 Hoffenheim (2008), además de llevar al Schalke 04 a su primera semifinal de Champions League y conquistar con Los Mineros la Copa de Alemania (2005). Se unió al proyecto de Red Bull en 2012 como director deportivo e impuso una política deportiva fresca, con grandes inversiones en la construcción de un nuevo centro de entrenamiento –actualmente es uno de las más grande del país– para poder captar todo el talento del este de Alemania.

El RB Leipzig logró finalmente ascender al tercer escalón del fútbol alemán en la temporada 2012/13, ya con 30.000 espectadores (récord en la cuarta división alemana) en el Red Bull Arena. Los fanáticos de la región ya tenían al equipo en su corazón, sobre todo porque notaban que las inyecciones de dinero eran utilizadas para mejorar a nivel estructural y desarrollar nuevas promesas. A la campaña siguiente, llegó el ascenso 2. Bundesliga y dos años más tarde, el 8 de mayo de 2016, el club se aseguró el boleto a la máxima categoría, con Ralf Rangnick como DT. A esa altura, también sus divisiones menores tenían éxito: eran campeones en distintas categorías y algunos jugadores del club eran convocados selecciones juveniles.

Al principio se convirtieron en el club más odiado de Alemania, los fanáticos y directivos del resto de los equipos se mofaban de su poderío económico. Pero era evidente que Los Toros no basaban su éxito en el derroche de dinero a cambio de estrellas, como Chelsea, Manchester City o Paris Saint Germain, por nombrar a algunos de los más poderosos de Europa. “Dietrich Mateschitz (dueño de Red Bull) podría comprar tres yates o cuatro aviones, pero le gusta el fútbol. Y su equipo no tiene estrellas que hayan costado 30 o 40 millones de euros. Estoy seguro de que si sus jugadores caminan por una calle de Alemania, la gente no reconocería a tres jugadores”, dijo Toni Kroos a la revista Kicker en diciembre de 2016.

Con el correr de las fechas de esa temporada 2016/17, aquel equipo se ganó el respeto del fútbol alemán con un estilo de juego ofensivo, dinámico y letal. Jugadores como Timo Werner –que hizo 21 goles en 31 partidos en su estreno en el club–, Emil Forsberg, Marcel Sabitzer, Yussuf Poulsen y Dayot Upamecano, quienes no estaban en el radar de nadie, empezaron a destacar bajo las tácticas audaces del DT austríaco Ralph Hasenhüttl, quien con su 4-2-2-2 de presión agresiva y transiciones vertiginosas fue líder del torneo en tres jornadas (Fecha 11, 12 y 13) y acabó subcampeón del Bayern Múnich en su primera experiencia en el más alto nivel.

Ese segundo puesto le permitió al RB Leipzig materializar prematuramente el sueño de jugar la fase de grupos de la UEFA Champions League, la competición en la que ahora se cruzarán ante el Atlético Madrid de Simeone. Tras una transición en el banquillo hecha por Rangnick, Los Toros se dan el lujo de contar con uno de los mejores DT jóvenes del mundo: Julian Nagelsmann. El estratega que se inició en Hoffenheim a los 28 años, justo unos meses antes que su actual equipo llegara a la élite, encaja a la perfección con los planes de conducir un vestuario joven y competir implementando un fútbol dinámico y vertical.

Hoy el RasenBallsport Leipzig es el máximo exponente de una red de cuatro clubes de fútbol, todos bajo el nombre de la ciudad y vinculados con la marca de bebidas energizantes. Es el pilar del proyecto, ya que las entidades de Nueva York, Salzburgo y Campinas (Brasil) suelen alimentar con sus mejores talentos al elenco de Alemania que dio el golpe ante el Atleti en Lisboa y sueña ganar con la Champions League.