El ex ministro provincial advirtió sobre los efectos de las reformas impulsadas por Javier Milei y reclamó definiciones claras sobre salarios, jornadas, federalización y el futuro del sistema sanitario
En medio del debate por el nuevo plexo laboral promulgado por el gobierno de Javier Milei, el ex ministro de Salud de Santa Fe, Miguel Ángel Cappiello, formuló una serie de interrogantes que ponen el foco en el impacto concreto de las reformas sobre el sistema sanitario y los equipos de trabajo.
Bajo el título “Interrogantes ante el nuevo marco laboral”, Cappiello enumeró dudas que, según planteó, aún no tienen respuestas claras y que resultan centrales para el futuro de la salud pública y privada en el país.
Entre los principales cuestionamientos, preguntó si la reducción de cargas laborales se traducirá efectivamente en mejores salarios y honorarios para el equipo de salud, o si quedará solo en una modificación normativa sin mejoras reales para médicos, enfermeros y demás trabajadores del sector.
También puso el acento en la extensión de las jornadas laborales y los riesgos que podrían implicar: “¿Se respetarán los límites para no poner en riesgo la seguridad del paciente y la salud psico-física del equipo?”, planteó el socialista, marcando una preocupación directa sobre la calidad de atención y las condiciones de trabajo.
Otro punto sensible que señaló es la posible rotación excesiva de personal a partir de períodos de prueba más prolongados, lo que —según dejó entrever— podría impactar negativamente en la estabilidad laboral y en la continuidad de los equipos de salud.
Cappiello además interrogó sobre la ausencia de un “plan maestro en salud” que dé coherencia a las transformaciones en curso, y se preguntó cómo se abordarán las asimetrías interprovinciales para lograr una verdadera federalización del sistema sanitario.
En la misma línea, abrió el debate sobre si se avanzará hacia una gestión público-privada en instituciones estatales, si se implementarán mecanismos de premios por resultados en términos de eficiencia, si habrá acreditaciones serias de las instituciones prestadoras y si se estimulará la dedicación a especialidades médicas críticas, hoy con déficit en distintas regiones del país.
En el cierre de su planteo, el ex ministro dejó un mensaje que resume su posición: antes de modificar las reglas laborales, el Gobierno nacional debe definir con claridad qué modelo de salud pretende construir. Porque, como advierte implícitamente, no se trata solo de números o reformas administrativas, sino del derecho de la población a una atención segura, equitativa y de calidad en todo el territorio argentino.
