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Cáncer de cabeza y cuello: evitar el tabaquismo y el excesivo consumo de alcohol ayudan a prevenir


Al igual que en otros tipos de tumores, para el cáncer de cabeza y cuello existen factores de riesgo vinculados a la alimentación, a lo físico y a lo ambiental

En el marco del Día Mundial del cáncer de cabeza y cuello que se conmemora mañana la Sociedad Argentina de la Voz refuerza la necesidad de acudir de forma temprana ante la aparición de síntomas, ya que -detectada a tiempo- es una patología con una tasa de cura cercana al 80 por ciento y la recomendación cobra mayor importancia debido a que por la cuarentena y al confinamiento mucha gente postergó sus controles médicos de rutina.

Al igual que en otros tipos de tumores, para el cáncer de cabeza y cuello existen factores de riesgo vinculados a la alimentación, a lo físico y a lo ambiental y hay dos hábitos que poseen una alta incidencia en su desarrollo: el tabaco y el alcohol, que consumidos juntos se potencian mutuamente.

De acuerdo con datos oficiales, durante 2019 casi mil personas (946) fallecieron por esta causa en nuestro país, cifra que se mantiene casi inalterable año tras año y que representa en promedio casi tres decesos cada día.

La doctora Iris Rodríguez, médica otorrinolaringóloga y miembro y fundadora de la Sociedad Argentina de la Voz (SAV) explicó que como sucede con otro tipo de tumores, en el caso del cáncer de cabeza y cuello «hay factores de riesgo ambientales, alimentarios, químicos y físicos».

«Entre los hábitos con mayor incidencia, se encuentran el tabaco y el alcohol y es mucho más riesgoso cuando se dan juntos», señaló Rodríguez, quien recomendó además que las personas se realicen los chequeos médicos debido a que durante la pandemia de coronavirus, gran cantidad de personas evitaron efectuárselos.

La médica advirtió que «si bien todavía no existen estudios serios o estadísticas que hablen de un aumento de la incidencia de cáncer y, sobre todo, de su diagnóstico en estadios más avanzados, no sería extraño que esto esté sucediendo».
«Es fundamental que las personas no dejen de hacer la consulta con los profesionales», remarcó en declaraciones a la prensa, a la vez que indicó que «están dados todos los protocolos para prevenir el contagio de coronavirus».

Además señaló: «Ante la aparición de úlceras, llagas que no curan dentro de los primeros 15 días, aumentos de volumen en algún punto dentro de la región anatómica, alteraciones de la voz que duren más de dos semanas, sangrado de nariz frecuente, adenopatías (ganglios) y cambios de coloración de los tejidos, deben realizar una pronta consulta para llegar a un diagnóstico precoz porque si es detectada a tiempo es una enfermedad que puede ser curada en un porcentaje alto de casos».

Rodríguez remarcó que «es fundamental el diagnóstico temprano», a la vez que explicó que «para muchos de estos tumores es posible la curación en un 80 por ciento de los casos» si se los detecta a tiempo».

Al ser consultada acerca de qué especialistas pueden realizar el diagnóstico, dijo que el mismo puede ser efectuado por «médicos clínicos, otorrinolaringólogos, oftalmólogos y dermatólogos».

Asimismo expresó: «Si bien los estomatólogos y los cirujanos bucomaxilofaciales son los más entrenados para su detección temprana, el odontólogo de práctica general tiene también que estar muy atento a variaciones en el color, aspecto y volumen de los maxilares de los pacientes que los consulten, para poder detectar tempranamente la existencia de un cáncer».
Los cánceres de cabeza y cuello son aquellos que se originan en la vía aérea digestiva superior, se ubican en la laringe, garganta, labios, boca, nariz y glándulas salivales y glándulas tiroides y paratiroides y se estima que cerca del 75% de este tipo de tumores aparece como consecuencia del excesivo consumo de alcohol y tabaco.

Existen trabajos epidemiológicos que muestran que quienes ingieren alcohol y fuman tabaco poseen un riesgo mucho mayor de presentar cáncer de la cavidad oral, de faringe (garganta) y de esófago que las personas que consumen solo alcohol o solo tabaco y los riesgos que están asociados con el uso del alcohol y del tabaco se multiplican en los cánceres de boca y de faringe.

Aquellas personas que tienen una ingesta de alcohol moderada presentan aumentado en 1,8 veces el riesgo de cáncer de cavidad oral (excluyendo los labios) y de faringe, y tienen 1,4 veces riesgo mayor de cáncer de laringe en comparación con quienes no beben, mientras que quienes consumen alcohol en exceso tienen cinco veces más riesgo de cáncer de cavidad oral y de faringe y 2,6 veces más riesgo de cáncer de laringe.

Esta información adquiere relevancia en el contexto actual, ya que el consumo de tabaco y alcohol, de acuerdo a estudios locales, se incrementó en el último tiempo en la Argentina como consecuencia de la pandemia por Covid-19.
Así, y según un relevamiento del Conicet realizado en 2020, durante la cuarentena crecieron los dos polos de la frecuencia de consumo: se duplicó el número de quienes no toman bebidas alcohólicas, pero se triplicó la cantidad de personas que tomaba todos los días.
Un incremento muy notorio fue sobre todo en el grupo de 35 a 44 años, entre quienes casi se cuadruplicó (de 4.6% a 18.1%).
Otro estudio, realizado en mayo de 2020 a nivel nacional, señala que uno de cada cinco argentinos (20%) reconoció haber fumado con mayor frecuencia durante la última semana, situación más común entre los ciudadanos de 30 a 49 años de edad (26%).
También existen otros factores de riesgo importantes, como por ejemplo la infección por el virus de papiloma humano (HPV), que configuró como un creciente factor de riesgo en los últimos años, hay identificadas más de 100 cepas de HPV, por lo cual se recomienda la profilaxis en la práctica de sexo oral tanto para hombres como para mujeres.

Entre los tratamientos disponibles, se encuentran la cirugía, la radioterapia y la quimioterapia, que pueden ser utilizadas individualmente o en combinación, dependiendo del tamaño del tumor y de acuerdo a la indicación médica luego de evaluar cada caso en particular.

Para los estadios más avanzados, hoy existen alternativas innovadoras que han demostrado excelentes resultados en ralentizar el avance de la enfermedad y en mejorar la sobrevida y la calidad de vida del paciente.