El informe de la Usina de Datos de la UNR mostró una suba del 7,4% mensual en la Canasta Básica Total. Verduras, pan y carnes impulsaron el alza y el monto casi triplica el último IPC informado a nivel nacional
El costo de vida volvió a golpear con fuerza en Rosario. Según el último relevamiento de la Usina de Datos de la Universidad Nacional de Rosario (UNR), una familia tipo necesitó en enero $1.440.013 para cubrir la Canasta Básica Total (CBT) y no quedar por debajo de la línea de la pobreza. El incremento mensual fue del 7,4%, marcando un arranque de 2026 con aumentos significativos.
Para una persona adulta, el umbral de pobreza se ubicó en $408.307, mientras que la línea de indigencia —medida por la Canasta Básica Alimentaria (CBA)— alcanzó los $178.841. Estos valores implicaron subas del 7,6% y 8,9% respectivamente en comparación con diciembre, cifras que casi triplican el último Índice de Precios al Consumidor (IPC) nacional, que fue del 2,9%.
Fuerte presión de los alimentos
La CBA registró en enero una aceleración marcada, con un aumento del 8,9% mensual. Los productos que más impactaron fueron verduras y hortalizas (40%), raíces y tubérculos (22,4%) y pan (21%). También subieron frutas (9,2%) y carne (4%).
Desde la Usina de Datos explicaron que estos productos forman parte del consumo cotidiano y afectan con mayor intensidad a los sectores de menores ingresos. En términos interanuales, la canasta alimentaria acumula un alza del 36,5%.
Por su parte, la CBT promedio por persona se ubicó en $485.065, con una variación mensual del 7,3%. El informe subraya que el componente alimentario creció proporcionalmente más que los bienes y servicios no alimentarios.
Cinco realidades rosarinas
El estudio analiza cinco tipos de hogares para reflejar el impacto concreto en distintos perfiles:
- Hogar unipersonal (hombre de 40 años, propietario): $178.841 para alimentos y $408.307 para no ser pobre.
- Familia tipo (dos adultos y dos hijos, propietarios): $556.195 para alimentos y $1.440.013 de CBT.
- Hogar monoparental (mujer con dos hijos, no propietarios): $388.085 en alimentos y $1.173.217 para cubrir necesidades básicas.
- Pareja de jubilados propietarios: $268.261 en alimentos y $702.937 para no caer bajo la línea de pobreza.
- Dos jóvenes inquilinos: $364.835 en comida y $1.103.500 de CBT.
Los datos muestran cómo el peso del alquiler y la estructura familiar modifican el impacto. En el caso de jubilados propietarios, el gasto es menor por la ausencia de alquiler y menor consumo calórico, aunque se incrementan los gastos en salud. En los hogares inquilinos, la vivienda explica gran parte del presupuesto mensual.
Debate metodológico
Paula Durán, coordinadora general de la Usina de Datos de la UNR, aclaró que el relevamiento no mide inflación sino el “umbral mínimo de subsistencia”. Además, cuestionó la base técnica del IPC nacional, señalando que utiliza una Encuesta de Ingresos y Gastos de los Hogares de 2004-2005, con ponderaciones que ya no reflejan la estructura actual de consumo.
La UNR, en cambio, trabaja con la encuesta 2017-2018, aunque también reconocen que requiere actualización.
En cualquier caso, el dato es contundente: en Rosario, el ingreso necesario para no ser pobre supera ampliamente el Salario Mínimo Vital y Móvil, que hoy se ubica en $346.800. Una brecha que expone la creciente dificultad de los hogares para sostener el consumo básico en un contexto de fuerte presión sobre los alimentos.
