Hubo fuertes nevadas que causaron además 18 fallecimientos en otras zonas del país

Al menos 50 personas murieron y otras 20 permanecen desaparecidas tras una serie de avalanchas que golpearon varios pueblos en la Cachemira controlada por Pakistán, como consecuencia de las fuertes nevadas que causaron también 18 muertos en otras zonas del país, informaron las autoridades.

«Hasta el momento 50 personas murieron», dijo el director de Operaciones de la Autoridad de Gestión de Desastres de Cachemira, Saeed-Ur-Rehman Qureshi, quien añadió que las autoridades «temen» que al menos otras 20 personas permanezcan bajo la nieve. El funcionario indicó que una serie de avalanchas golpearon varios pueblos en el valle de Neelum el lunes por la tarde tras varios días de nevadas.

Los equipos en la zona pusieron en marcha una operación de rescate en la que participan efectivos del Ejército del país, para buscar a los desaparecidos, según detalló la agencia de noticias EFE. En los últimos días al menos otras 3 personas murieron en la Cachemira paquistaní a causa de las lluvias o la nieve.

Mientras que en la provincia de Baluchistán, al suroeste, al menos 15 personas fallecieron y otras 11 resultaron heridas en los últimos tres días por las fuertes lluvias y nevadas que destrozaron tejados, tiraron muros y cortaron rutas, informó en un comunicado la Autoridad Nacional de Gestión de Desastres de Pakistán. En tanto, el gobierno provincial declaró el lunes el estado de emergencia para hacer frente a la situación.

Por su parte, el Departamento Meteorológico del país pronostica que las lluvias y las nevadas continuarán los próximos días. Las precipitaciones dejan cada año importantes daños humanos y materiales en países del sur de Asia, especialmente durante el período del monzón, un viento estacional que se produce por el desplazamiento del cinturón ecuatorial, entre junio y septiembre.

Uno de los peores desastres naturales de la historia paquistaní fueron las inundaciones de 2010 tras un monzón extraordinariamente intenso y un deshielo estival especialmente abundante, que causó unos 2.000 muertos y más de 20 millones de damnificados.