Informes CLG
Política

Busatto: el panorama político, el «fuego amigo» en el peronismo y el futuro del gobierno


CLG dialogó con el diputado provincial del Frente de Todos, quien hizo un análisis del presente político que atraviesa el país, el comportamiento de la oposición y los próximos años de gobierno

Argentina atraviesa tiempos políticos complejos. En plena situación inédita de pandemia, los cuestionamientos al gobierno nacional son cada vez más frecuentes, y no sólo parten desde la oposición, sino que también hay destellos de «fuego amigo» de ex presidentes y ex funcionarios. Mientras el país atraviesa un presente económico alarmante, el Frente de Todos busca respaldar la gestión Fernández y el sector de Juntos por el Cambio atina a ganar espalda para las elecciones legislativas de 2021. En ese contexto, CLG dialogó con el diputado provincial Leandro Busatto, quien analizó el panorama político, la oposición, las ¿divisiones? en el peronismo y el futuro del gobierno de Alberto.

—El país lleva ya más de seis meses desde la llegada del Covid-19 y en las últimas semanas el gobierno nacional recibió varias críticas. ¿Cómo ves el presente político?

—El gobierno ha iniciado un camino posiblemente distinto del que le ha tocado a otros gobiernos desde del retorno de la democracia. Probablemente sea la primera vez que un gobierno asume y en su primer año no puede desplegar una agenda económica, política y social con total normalidad por situaciones exógenas como es esta pandemia. Amén de eso, me parece que la situación económica que recibió es realmente muy difícil. Independientemente de eso, creo que el gobierno está intentando hacer una agenda paralela al Covid-19 para poner en marcha la economía.

—¿Qué análisis te merece el comportamiento que está teniendo la oposición?

—A este año de anormalidad, hay que sumarle un escenario opositor distinto al de otras etapas. La oposición en Argentina está conducida por los poderes fácticos en materia económica y esos poderes aglomeran claramente a la dirigencia política, puntualmente vinculada a lo que ha sido el gobierno anterior, con un nivel de contundencia mucho más rápido del que ha llevado en otras oportunidades sostener. Dicho de otra manera, generalmente cuando asume otro gobierno la oposición tarda un tiempo en reponerse y rearmarse. Creo que esta oposición, que es la que critica permanentemente a nuestro gobierno, es una oposición constituida en función de los poderes fácticos con mucha más organización de lo esperado en función de los tiempos que se viven. También es una oposición con muchos menos límites a la hora de lo razonable para hacer política. Es una oposición que ha demostrado que no tiene límites para plantear escenarios de fractura democrática, que tiene claramente como norte la derecha que ha imperado en América en los últimos años, es una oposición mucho más irracional. Tomando en cuenta la oposición poco colaborativa, la situación económica y social en la que recibió al país y la pandemia, creo que la gestión de Alberto ha hecho más de lo esperable en esta coyuntura.

—Teniendo en cuenta le tendencia a nivel mundial, ¿han ganado más terreno las expresiones de extrema derecha en Argentina?

—Generalmente, la idiosincrasia política argentina ha impedido que las manifestaciones políticas de izquierda y derecha sean muy extremas, los fenómenos de los partidos populares han logrado revertirlo. Creo que por ahora no vamos a tener ese fenómeno, lo que vamos a tener son coaliciones del centro a la izquierda y del centro a la derecha. Probablemente, en algún momento eso se tensione más y permita mostrar algunas situaciones más radicalizadas, pero creo que la situación de Argentina es más de coaliciones que de fuerzas de extrema derecha o extrema izquierda. En eso el peronismo ha tenido mucho que ver a la hora de generar un proceso que amalgame posiciones que no son exactamente iguales. Estamos de nuevo en esa etapa. Lo que sí está claro es que en los últimos años la derecha argentina ha tenido posiciones mucho más contundentes que no venían expresando por la vía democrática.

—Tras las declaraciones de Eduardo Duhalde y Guillermo Moreno contra el gobierno de Alberto Fernández, ¿hay fracturas dentro del peronismo?

—Me parece que en ambas ocasiones son declaraciones marginales, son declaraciones que no tienen peso específico, y por distintas razones creo que no tienen volumen ni aportan nada distinto a lo que venimos haciendo en materia política. En el caso de Duhalde, creo que claramente es un presidente en retirada que intenta instalar desde un lugar parecido al peronismo la agenda de las corporaciones. En el caso de Moreno, me parece que es un ex funcionario que muchas veces habla con posiciones propias de un dogmatismo que no tenemos para este momento y creo que el peronismo tampoco está atravesando esa etapa. No quiero utilizar el ‘peronómetro’, pero me parece que en esta etapa el peronismo está anclado en otro lugar, y en ambos casos son declaraciones que ni siquiera aportan fuego amigo. No creo que ningún peronista en Argentina se sienta identificado en este momento con las declaraciones de Duhalde, Moreno ni ningún otro compañero que esté haciendo una lectura contraria a la del gobierno de Alberto Fernández.

En los últimos meses Alberto Fernández ha sido fuertemente cuestionado por algunos sectores, ¿qué imaginás para los tres años de gestión que le quedan?

—Los golpes eran previsibles. Tenés golpes propios de la gestión en el medio de la pandemia, y golpes propios de los adversarios políticos. Lo que nosotros no podemos terminar de ver es un escenario desplegado en términos políticos en función de la pandemia, creo que cuando salgamos de la pandemia la gestión de Alberto se va a seguir robusteciendo. Creo que va a ser una agenda amplia en lo económico y social, que recupere claramente a la Argentina, y en función de eso creo que la gestión de él va a ir creciendo enormemente y necesitamos que el año que viene crezca para que podamos tener un buen 2021 que nos permita consolidar las elecciones de medio término con respaldo popular, y después avanzar hacia la continuidad de un gobierno que gane las elecciones de 2023. No quiero hacer futurología, pero lo que está en juego hacia adelante no es el gobierno de Alberto, sino la posibilidad de volver a tener un país para todos, encender la economía en función de la producción y el trabajo; o que vuelva un modelo especulativo de acumulación financiera que fracasó notablemente. Creo que la gestión de Alberto va a ir creciendo, su capacidad de ir amalgamando tensiones va a ir creciendo. Lo que está claro es que la agenda política que viene va a ser tensionada con la oposición, nadie imagina un escenario de convivencia colaborativa.