El gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva citó al representante argentino en Brasilia para pedir explicaciones por las declaraciones del presidente Javier Milei durante un acto en San Pablo
La tensión diplomática entre Argentina y Brasil sumó un nuevo episodio este domingo, luego de que el gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva convocara al embajador argentino en Brasilia, Guillermo Daniel Raimondi, para que brinde explicaciones por las declaraciones realizadas por el presidente Javier Milei durante un acto político en San Pablo.
La decisión fue confirmada por fuentes diplomáticas citadas por la agencia AFP y se produjo pocas horas después de que el canciller brasileño, Mauro Vieira, dispusiera llamar a consultas al embajador de Brasil en Buenos Aires, Julio Bitelli, quien regresará a su país en las próximas horas.
Las declaraciones que desataron el conflicto
Durante su participación en la convención del Partido Liberal en San Pablo, Milei respaldó la candidatura presidencial de Flávio Bolsonaro para las elecciones de octubre y lanzó duras críticas contra Lula y un integrante de la Corte Suprema brasileña.
En su discurso, el mandatario argentino calificó a Lula de «ladrón» y «presidiario», además de referirse a un magistrado del Supremo Tribunal Federal como «basura calva».
También expresó su apoyo al expresidente Jair Bolsonaro, a quien definió como un «amigo injustamente encarcelado», en referencia a la prisión domiciliaria que cumple tras haber sido condenado por encabezar un intento de golpe de Estado en enero de 2023.
Rechazo del gobierno brasileño
Las expresiones de Milei fueron interpretadas por el gobierno brasileño como una injerencia en asuntos internos y una agresión institucional, ya que los cuestionamientos fueron realizados en territorio brasileño y dirigidos tanto al presidente como a integrantes del Poder Judicial.
El presidente del Supremo Tribunal Federal, Luiz Edson Fachin, repudió los agravios contra el juez Alexandre de Moraes, mientras que distintos funcionarios del gabinete de Lula y dirigentes del Partido de los Trabajadores (PT) también rechazaron públicamente el discurso.
El titular del PT, Edinho Silva, consideró inadmisible que un jefe de Estado extranjero ataque a las instituciones brasileñas, mientras que el ministro de Relaciones Institucionales, José Guimarães, sostuvo que esperaba que Milei «aprovechara su visita para aprender que gobernar es cuidar a las personas y no desmontar derechos».
Preocupación por el vínculo bilateral
La escalada diplomática generó inquietud en distintos sectores políticos y empresariales argentinos debido al peso estratégico de Brasil como principal socio comercial del país.
Dirigentes y especialistas advirtieron que el conflicto podría impactar en el comercio bilateral, el empleo y la integración regional. El exembajador argentino en Estados Unidos y ante Brasil Jorge Argüello calificó el episodio como «la mayor imprudencia diplomática desde 1983» y alertó sobre el riesgo de deteriorar una relación construida durante décadas de cooperación entre ambos países.
La visita de Milei a Brasil se desarrolló exclusivamente junto a dirigentes vinculados al bolsonarismo y no incluyó reuniones con autoridades del gobierno de Lula. Durante su estadía fue recibido por el gobernador de San Pablo, Tarcísio Gomes de Freitas, y distinguido con la Orden de Ipiranga en grado de Gran Cruz.
