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Brasil afronta su peor momento de la pandemia y afecta al resto de los países de la región


Al menos 17 capitales de estado de Brasil están en alerta por la falta de insumos y familiares de los pacientes revelaron que en algunos lugares varios enfermos salieron de la intubación sin sedantes y atados a sus camas

La situación sanitaria en Brasil es crítica, con ciudades sin sedantes para intubar a los pacientes con coronavirus ante la escasez de estos insumos producto de unas cifras récord de contagios, en una grave situación epidemiológica que se extiende al resto de los países de la región.

Al menos 17 capitales de estado de Brasil están en alerta por la falta de insumos y familiares de los pacientes revelaron que en algunos lugares varios enfermos salieron de la intubación sin sedantes y atados a sus camas.

En medio de esta crisis, ciudades como San Pablo y Río de Janeiro anunciaron un alivio a las duras restricciones que impusieron para contener la pandemia, aunque se mantienen los toques de queda nocturnos así como el limite de horarios para comercios.

Se reabrieron las escuelas pero actualmente su uso es prácticamente para comedores y a partir del 24 de este mes comenzarán a funcionar hasta las 19 restaurantes, parques, clubes y gimnasios.

Desde el estallido de la pandemia, más de 13 millones de personas se contagiaron de coronavirus en Brasil, casi 89.000 de ellas en la última jornada, mientras que más de 368.000 murieron por la enfermedad, 3.300 en las últimas 24 horas.

La variante detectada en Brasil se extendió en toda la región y ante esa situación, en Paraguay las autoridades alertaron que el cierre dispuesto para evitar contagios en Semana Santa no fue suficiente y anticiparon que anunciarán más restricciones «de manera inminente».

Los contagios «se triplicaron» desde marzo, aseguraron las autoridades sanitarias, que sumaron un total de casi 245.000 contagios y más de 5.000 muertos desde el inicio de la pandemia.

«Necesitamos la fuerza del orden público para que las medidas sanitarias se cumplan donde hay aglomeración. Sin ese apoyo, las medidas de salud no tienen fuerza», reclamó el ministro de Salud, Guillermo Sequera.

En realidad, las últimas restricciones adoptadas por el Gobierno de Mario Abdo Benítez fueron más bien leves, con algún límite a la circulación nocturna y prohibición de venta de alcohol, en tanto que las clases solo se suspendieron en lugares en los que la cifra de contagios fue alta.

Uruguay, por su parte, estableció esta semana un nuevo récord de contagios por lo que el grupo de científicos de asesora al Gobierno pidió nuevas medidas de restricción.

El infectólogo Julio Medina comparó las cifras de fallecidos en dos momentos de la pandemia para graficar la gravedad de la situación: «En los 13 primeros días de abril de este año han muerto por diagnóstico de Covid-19 más personas (622) que en los 4 meses de 2019 (junio a septiembre) que más hubo neumonías de cualquier etiología (incluyendo influenza-gripe)».

En este contexto, el presidente Luis Lacalle Pou, convocó para el martes próximo a intendentes del opositor Frente Amplio (FA) para analizar la emergencia sanitaria.

El acumulado de casos en Uruguay es de 156.499 contagios y 1.726 fallecidos, una cifra alta para el país de 3,5 millones de habitantes.

Bolivia, en tanto, acumula un total de más de 287.000 contagios y más de 12.000 muertos desde el inicio de la pandemia.

Esta semana se dedicó a la vacunación de presos en cárceles cercanas a Brasil, en respuesta a una recomendación de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) de «priorizar la vacunación» de sectores vulnerables como los «privados de libertad».

Bolivia, al igual que la mayoría de los países del planeta, sufre retrasos en la llegada de los inmunizadores. Hasta el momento, las autoridades aplicaron 486.354 dosis y vacunaron con ambas inyecciones a 153.217 personas, un 1,3% de la población.

El canciller, Rogelio Mayta, advirtió que en «tres o cuatro meses» es probable que los países que no son productores se queden sin vacunas.

Mientras tanto, en Chile, las autoridades sanitarias detectaron una baja del número de contagios diarios, pero los casos activos alcanzaron un nuevo pico.

Además, hay preocupación porque a diferencia de la primera ola el año pasado, hoy en Chile hay más internados en unidades de cuidados intensivos menores de 40 años que mayores de 70.

Santiago, al igual que la mayoría de las comunas está en cuarentena total, con apertura únicamente de lugares esenciales.

Otras comunas están en «transición», es decir que pueden salir de lunes a viernes pero se mantiene el confinamiento los sábados, domingos y festivos.

La cifra total de personas que fueron diagnosticadas con coronavirus llegó a 1.109.311 desde el inicio de la pandemia, mientras que los muertos ya son 24.923.