El titular de Luz y Fuerza Rosario consideró que pasó demasiado tiempo sin una respuesta gremial contundente frente a las políticas del Gobierno nacional y sostuvo que la situación de los trabajadores debe expresarse también en las calles
Alberto Botto, secretario General del Sindicato de Luz y Fuerza de Rosario, planteó la necesidad de recuperar la movilización sindical frente a las políticas del Gobierno nacional y advirtió que la falta de una respuesta contundente puede profundizar el deterioro de los derechos de los trabajadores.
Durante una entrevista con María Herminia Grande en Radio del Plata Rosario, el dirigente sindical expresó su preocupación por el escenario laboral y social, y consideró que los reclamos no pueden quedar limitados al debate público o a las declaraciones de las organizaciones gremiales.
“Creemos que esto también hay que empezar a expresarlo en la calle”, sostuvo Botto, al referirse a la necesidad de que el movimiento obrero vuelva a ocupar un lugar activo frente a las medidas que afectan a los trabajadores.
En ese marco, cuestionó que, ante situaciones como los ataques a los jubilados y el avance de la reforma laboral, no se haya producido una respuesta gremial que considere suficientemente contundente. “No hubo una respuesta gremial contundente, eso también lo tengo absolutamente claro”, afirmó.
De todos modos, Botto aclaró que su planteo responde a una posición personal y no busca hablar en nombre del conjunto de las organizaciones sindicales. También señaló que, desde su perspectiva, esa preocupación es compartida por otros dirigentes y sectores del movimiento obrero.
El riesgo del desaliento entre los trabajadores
Uno de los puntos centrales de su análisis fue la preocupación por el desgaste que atraviesan los trabajadores y por las consecuencias que puede tener la pérdida de capacidad de movilización.
Para Botto, cuando el malestar cotidiano se transforma en resignación, también se debilitan las herramientas históricas de defensa de los derechos laborales. En ese sentido, advirtió que la falta de participación y de reclamos colectivos puede dejar a los trabajadores en una posición de mayor vulnerabilidad frente a nuevas medidas.
“Tenemos esa obligación histórica de hacer lo que corresponde”, sostuvo, al referirse a la responsabilidad que, a su entender, tienen las organizaciones sindicales frente al contexto actual.
El dirigente consideró que el escenario requiere debatir cómo recuperar la iniciativa y poner límites a políticas que, desde su mirada, afectan a los sectores populares y al mundo del trabajo. También remarcó que las dificultades que atraviesa la clase trabajadora no son exclusivas de una coyuntura, sino que se repiten bajo distintos gobiernos.
La necesidad de construir una alternativa política
La mirada de Botto no se limitó al plano gremial. Durante la entrevista, también hizo hincapié en la necesidad de construir una alternativa política capaz de responder al malestar social y evitar que se profundicen las divisiones.
En ese sentido, reclamó “mucha generosidad” a los distintos sectores y cuestionó la falta de una propuesta amplia, inclusiva y dispuesta a priorizar convicciones por encima de los intereses particulares.
“Se necesita mucha generosidad”, expresó. Y agregó que no está viendo “esa política amplia, generosa, inclusiva y que vaya a riesgo con sus convicciones”.
Al mismo tiempo, sostuvo que los espacios que gobernaron anteriormente también deben revisar sus propias experiencias y asumir una reflexión sobre las razones que llevaron a la sociedad a respaldar un cambio político.
La transformación del trabajo y la preocupación por el futuro
Otro de los temas abordados fue el impacto de la inteligencia artificial, la robotización y los cambios tecnológicos sobre el empleo. Botto señaló que «el mundo del trabajo atraviesa una transformación profunda y que el desafío consiste en administrar esos cambios sin dejar a millones de personas sin alternativas».
Al recordar un estudio de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), mencionó una estimación sobre la posible reducción de puestos laborales hacia 2030. En ese contexto, alertó sobre la necesidad de «generar herramientas para acompañar la transición tecnológica y garantizar mecanismos de contención social».
También vinculó esa preocupación con la sustentabilidad del sistema previsional y de las obras sociales, al advertir que la informalidad laboral y la reducción de los aportes pueden comprometer su funcionamiento.
De esta manera, Botto trazó un diagnóstico que combina la preocupación por el presente de los trabajadores con los desafíos estructurales que se avecinan. Frente a ese panorama, insistió en la necesidad de recuperar la capacidad de organización y movilización del movimiento obrero para defender los derechos conquistados.
