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Opinión

Por Carlos Duclos

Bolsonaro, un fenómeno que tiene explicación


Por Carlos Duclos

En un mundo en el que se habla de inclusión, democracia y defensa de todo un arco de derechos que en ciertas circunstancias y ocasiones no son tales, sino un ir más allá de lo razonable, en Brasil se da un fenómeno para el análisis en el marco de las elecciones que se realizarán este domingo: un candidato de derecha, Jair Bolsonaro, un hombre que extraña el régimen militar, cuestiona a los gays y a los afrobrasileños y sostiene que las mujeres son menos que los hombres, lleva la delantera en la intención de votos.

¿Qué es lo que determina este fenómeno? Una mirada superficial permite suponer que los hechos de corrupción cometidos en la administración de Lula y Dilma son la causal del protagonismo de Bolsonaro; sin embargo, el asunto no es tan simple y es dable decir que, como ha sucedido en otros países latinoamericanos, han habido nuevas, sutiles y eficaces formas de neutralizar, bloquear y sacar de la escena a gobiernos que no son funcionales al poder económico internacional. Ya no se usan Fuerzas Armadas, sino fuerzas comunicacionales, fuerzas judiciales y políticas. Tan disparatado es el contexto en Brasil (y en otros países) que destituida Dilma Rousseff por supuesta corrupción, asumió como presidente un hombre sospechado también de corrupción, pero que parece garantizar tranquilidad a determinados intereses.

Y desde luego, irrumpen en la escena política latinoamericana formas de imponer a candidatos que aseguren la continuidad de esa paz a las grandes corporaciones y estructuras económicas. No importa que las nuevas figuras hayan tenido y tengan también “lo suyo”, no importa lo que sientan, piensen y hasta digan. A este nuevo personaje, que este domingo disputa la presidencia de Brasil, se le conocen frases tristemente célebres como las siguientes: “Tengo cinco hijos, cuatro son hombres, pero en el quinto me dio una debilidad y vino una mujer”. Ese mismo día también señaló: “Los afrodescendientes no hacen nada, creo que ni como reproductores sirven más” ¡Increíble!

El tema preocupante, en el fondo, no es la aparición de figuras como estas, ni la acción de las corporaciones que las apoyan, lo preocupante es la fragilidad de las convicciones de la sociedad que permite la irrupción de esta dirigencia. Y por supuesto, debe preocupar también cierta desprolijidad de los llamados dirigentes del campo popular, quienes parecen abonar el terreno para que florezcan estos seres y las consecuentes circunstancias.

En fin, que Bolsonaro es un fenómeno que tiene explicación y ella está dada por nuevas y variadas formas y acciones del establishment para persuadir a la masa, por las ventajas que dio la dirigencia precedente. Bolsonaro y una candidatura que puede ser explicada en un mundo que, paradójicamente, no es fácil explicar.