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Avanza a buen ritmo la siembra de soja en Santa Fe pese a las lluvias


Los primeros cultivares de soja presentaron un muy buen estado, con un normal crecimiento de las plantas, correcta germinación y emergencia

El proceso de implantación de la soja de primera en el centro y el norte de Santa Fe avanzó esta semana a buen ritmo y ya llegó al 45% de la intención de siembra, al completarse unas 427.500 hectáreas, pese a las lluvias de entre 25 y 100 milímetros que condicionaron las actividades.

El informe semanal que elaboran el Ministerio de la Producción provincial y la Bolsa de Comercio de Santa Fe indica que para la presente campaña los productores estiman una siembra de 950.000 hectáreas, lo que elevaría entre 1,5 y 2% lo implantado el año pasado, cuando se ocuparon 935.000 hectáreas.

Las tareas se vieron condicionadas por el clima, que alternó entre días soleados e inestables, estos últimos con frentes de tormenta, ráfagas de viento, lluvias de variada intensidad y muy puntual caída de granizo, sin consecuencias para los sembradíos.

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Pero más allá de la imposibilidad transitoria de ingresar a los lotes, el informe señala que «las nuevas lluvias y las condiciones climáticas ideales brindaron ambientes saludables para los cultivos, que expresaron todo su potencial genético, observándose estados muy buenos con lotes excelentes y óptimas condiciones para la siembra».

Los primeros cultivares de soja presentaron un muy buen estado, con un normal crecimiento de las plantas, correcta germinación y emergencia.

En cuanto a la cosecha de trigo, esta semana se dio un lento ingreso de las cosechadoras a los campos tras las lluvias, con lo cual se llegó a la trilla del 25% de la superficie sembrada, que representa unas 94.000 hectáreas, con un avance semanal de 12 puntos.

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Los rendimientos promedio obtenidos no variaron respecto del inicio de la cosecha, con mínimos que oscilaron entre 8 y 12 quintales por hectárea y máximos que llegaron a valores de entre 38 y 41,5 quintales, con lotes muy puntuales de hasta 42,5.

El trabajo reiteró que esos rindes reflejan «el impacto de las lluvias heterogéneas, irregulares y variables que se produjeron en alguna etapa del ciclo del cereal».