Miles de rosarinos salieron a las calles para celebrar la épica remontada de la Selección. El máximo símbolo de la ciudad volvió a convertirse en el escenario de un festejo inolvidable
La clasificación de la Selección argentina a una nueva final de la Copa del Mundo volvió a transformar a Rosario en una verdadera marea celeste y blanca. Apenas el árbitro marcó el final del histórico triunfo 2 a 1 frente a Inglaterra, miles de personas comenzaron a llegar al Monumento Nacional a la Bandera para celebrar una noche que quedará grabada para siempre.
Como ocurre cada vez que la Scaloneta consigue una hazaña, familias enteras, grupos de amigos, parejas y vecinos coparon el principal paseo de la ciudad con banderas, camisetas, bombos y bengalas para compartir la emoción de otro capítulo inolvidable del fútbol argentino.

Las bocinas comenzaron a sonar apenas terminó el partido y, en cuestión de minutos, el Monumento volvió a convertirse en el punto de encuentro de una ciudad que vive cada presentación de la Selección con una pasión especial, sobre todo cuando el capitán es Lionel Messi, el rosarino más universal.
El triunfo frente a Inglaterra tuvo un condimento distinto. No fue solamente una clasificación a otra final mundialista. También significó una victoria cargada de historia y simbolismo, cuarenta años después de aquella inolvidable semifinal de México 1986, cuando Diego Maradona escribió una de las páginas más grandes del fútbol argentino.
En cada rincón del Monumento se mezclaron los abrazos, los cantos, los fuegos artificiales y las banderas argentinas. Los hinchas celebraron la remontada del equipo de Lionel Scaloni, que volvió a demostrar carácter para dar vuelta un partido complicado y meterse nuevamente entre los dos mejores del mundo.
La fiesta se extendió durante largas horas con caravanas de autos, motocicletas y miles de personas caminando por el centro rosarino al ritmo de los clásicos cánticos mundialistas.

Ahora, la ilusión vuelve a renovarse. Argentina disputará una nueva final del Mundial y Rosario ya empezó a soñar con otra vuelta olímpica. Porque cuando juega la Selección, la ciudad de Messi vuelve a latir al ritmo del campeón.




