Un informe del CESO advierte que los valores subieron más del 50% en un año. Un jubilado con haber mínimo debe destinar más del 80% de su ingreso para alquilar
Alquilar en Rosario se volvió una carga cada vez más pesada para trabajadores y jubilados. Según el último relevamiento del Centro de Estudios Económicos y Sociales Scalabrini Ortiz (CESO), correspondiente a febrero de 2026, los precios de oferta en la ciudad registran subas interanuales superiores al 50% y ya superan ampliamente algunos ingresos básicos.
La mediana para un monoambiente se ubica en $350.000, mientras que un departamento de dos ambientes asciende a $450.000 y uno de tres ambientes a $600.000. En comparación con febrero del año pasado, los incrementos fueron de 52,2% para los monoambientes y del 50% en las otras tipologías.
Jubilados y trabajadores, los más afectados
El informe pone el foco en el impacto sobre los ingresos. Un jubilado que percibe el haber mínimo —hoy en $429.254— debe destinar el 81,5% de su ingreso mensual para alquilar un monoambiente promedio, sin contemplar expensas ni servicios.
La situación es aún más crítica para quienes cobran el Salario Mínimo Vital y Móvil, actualmente en $346.800, cifra que ni siquiera alcanza para cubrir el alquiler de un departamento de un ambiente en la ciudad.
El desfasaje entre ingresos y valores locativos refleja un deterioro sostenido del poder adquisitivo, en un contexto donde el mercado inmobiliario continúa ajustando precios por encima de algunos indicadores salariales.
Contratos, índice y expensas
El Índice para Contratos de Locación (ICL), que publica el Banco Central de la República Argentina (BCRA), marcó un aumento interanual del 34,4% al inicio de febrero. Sin embargo, este porcentaje queda por debajo de las subas observadas en los nuevos contratos ofrecidos en Rosario, lo que evidencia una brecha entre los alquileres vigentes y los valores actuales del mercado.
Además, el CESO remarca que los montos relevados no incluyen expensas, que representan en promedio un 16,8% adicional sobre el precio del alquiler, incrementando aún más el costo final de la vivienda.
En este escenario, el acceso al alquiler en Rosario se consolida como uno de los principales factores de presión sobre los ingresos, especialmente para los sectores más vulnerables.
