La última Encuesta Nacional Inquilina advierte que la mayoría de las familias destina gran parte de sus ingresos al alquiler, crecen el multiempleo y las deudas, y se agrava la crisis habitacional tras la derogación de la Ley de Alquileres
La situación de los inquilinos en Argentina continúa deteriorándose y la crisis habitacional se profundiza. Así lo revela la más reciente Encuesta Nacional Inquilina, elaborada por el colectivo Inquilinos Agrupados a partir de un relevamiento realizado en diciembre de 2025 sobre 1.100 hogares de todo el país.
El informe trimestral expone un escenario marcado por la inestabilidad contractual, aumentos frecuentes, salarios que no alcanzan y un fuerte ajuste en el consumo cotidiano, con consecuencias directas en la calidad de vida de millones de familias.
Contratos cortos y actualizaciones permanentes
Uno de los datos más preocupantes tiene que ver con la duración de los contratos. El 64% de los inquilinos alquila bajo acuerdos de apenas dos años, mientras que un 13% lo hace por solo un año y un 7% directamente sin contrato escrito. Apenas el 16% accede a contratos de tres años, que históricamente eran el estándar del mercado.
A esto se suma la alta frecuencia de los aumentos. El 65% enfrenta actualizaciones cada tres o cuatro meses, con un 43% que ajusta de forma trimestral y un 26,4% cada cuatro meses. En la mayoría de los casos, los incrementos se rigen por el índice de precios al consumidor (60%), aunque también se registran ajustes por ICL (27%) y situaciones más desreguladas, donde el valor queda sujeto a la decisión del propietario.
El alquiler, una carga insostenible
El peso del alquiler sobre los ingresos es otro de los ejes centrales del informe. Uno de cada cuatro hogares destina entre el 60% y el 100% de su salario solo para pagar la vivienda. A esto se suma un 17% que utiliza la mitad de sus ingresos y un 22% alrededor del 40%. Apenas un 10% logra destinar menos del 20% de su sueldo al alquiler.
Esta situación deriva en lo que el sector define como “desalojo económico”: uno de cada seis hogares tuvo que mudarse o abandonar su vivienda por no poder sostener el pago mensual.
Más trabajos, menos estabilidad
Para enfrentar los costos, casi la mitad de los inquilinos se vio obligada a multiplicar sus fuentes de ingreso. El 46% tiene más de un empleo y el 28% sumó un nuevo trabajo en los últimos meses. Sin embargo, la encuesta también refleja un deterioro del mercado laboral: el 15% perdió su empleo, casi el doble que en el relevamiento anterior, y el desempleo entre inquilinos alcanza el 4,1%.
Ajuste en lo esencial
El ajuste no se limita a gastos secundarios. Si bien el 91,7% redujo salidas y el 86,3% recortó compras de vestimenta, el impacto también alcanza rubros básicos. El 60,3% redujo el gasto en alimentos y el 52,3% en salud.
En términos alimentarios, la situación resulta alarmante: solo el 38,5% de los hogares puede garantizar cuatro comidas diarias, mientras que un 23% apenas llega a dos y un 4,5% realiza solo una comida al día.
Endeudamiento creciente
El informe también muestra un alto nivel de endeudamiento: el 68% de los inquilinos tiene deudas, principalmente con tarjetas de crédito, compra de alimentos, alquiler, salud y servicios básicos. En muchos casos, se trata de compromisos previos que se profundizaron durante el último año.
Al evaluar la situación económica del hogar en 2025, el 73% la calificó como mala o muy mala, frente a un escaso 7,8% que la considera buena o muy buena.
Desde Inquilinos Agrupados responsabilizan directamente al nuevo marco normativo. “La flexibilización de las condiciones mediante el decreto 70/23, que puso fin a la Ley de Alquileres, profundizó la crisis habitacional y económica de los hogares inquilinos”, afirmó Gervasio Muñoz. “Endeudamiento, multiempleo y salarios transferidos a los dueños de las viviendas definen hoy nuestra realidad”, concluyó.
