Política y Economía

Alientan políticas contra la hiper desigualdad para reconstruir la economía global


La Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo afirma que "de todas las condiciones preexistentes expuestas por la pandemia, la híper desigualdad representa la mayor amenaza"

El Informe sobre el Comercio y el Desarrollo 2020 de la Unctad, difundido esta semana en Ginebra, Suiza, afirma que «el mundo debería resolver la hiper desigualdad para reconstruir una economía global mejor, a partir de la devastación causada por la pandemia del coronavirus».

La Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo advirtió que «de todas las condiciones preexistentes expuestas por la crisis de Covid-19, la hiper desigualdad, producto de cuatro décadas de represión salarial, representa la mayor amenaza».

El informe señaló las expectativas de un futuro aún más desigual, con una recuperación en forma de «V» sólo para los ricos, y propuso examinar la forma en que las decisiones de política escogen a los ganadores y restringen una recuperación más inclusiva.

«La crisis financiera mundial reveló hasta qué punto la industria financiera llegó a dominar las decisiones políticas y comerciales y, al mismo tiempo, impulsó un crecimiento quebradizo e insostenible», alertó la Unctad.

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Richard Kozul-Wright, director de la división de Globalización y Estrategias de Desarrollo del organismo, recordó que «las normas y prácticas que rigen la distribución del ingreso y el poder económico han seguido siendo en gran medida las mismas».

Según el informe, la canalización de casi un billón de dólares al año por parte de las empresas del mercado bursátil hacia la recompra de acciones, en vez de hacia la inversión productiva, «es signo claro de lo amañadas que están las reglas del juego».

«La combinación de políticas imperantes ha favorecido el aumento de los precios de los activos financieros, lo que no hace sino agravar el problema», explicó.

Para la Unctad, la pandemia ofrecería una segunda oportunidad para recuperarse mejor, pero si no se reducen las inequidades y la captura de reguladores por parte de las corporaciones, la economía mundial se tornará «aún más frágil y el daño causado por una crisis siguiente será aún más catastrófico».

El Informe alerta que centrarse en el crecimiento del comercio internacional o de la inversión extranjera directa elude el abordar las «reglas del juego» subyacentes, que enmarcan el desafío de la desigualdad.

Cuestiona en ese sentido los acuerdos de libre comercio, los paraísos fiscales y los regímenes en favor de la propiedad intelectual, de las empresas ficticias, de las recompras de acciones y del poder de monopsonio (concentración de compradores), ya que siguieron comprimiendo los salarios y aumentando los beneficios.

«El sistema prevalente ayuda a los sectores avanzados a desprenderse de empleos y recursos, y los convierte en residuos para los sectores atrasados», afirmó la Conferencia.

Así, sin un compromiso del Estado con el pleno empleo y la protección social, la disminución de la demanda permitirá a las empresas de los sectores de alta productividad y altos salarios expulsar a trabajadores, que se ven obligados a tomar empleos en los sectores de baja productividad y bajos salarios.

La piedra angular de una mejor recuperación, consideró la Unctad, es la redistribución de los ingresos, que puede lograrse situando el pleno empleo y el crecimiento de los salarios reales en el centro de las políticas macroeconómicas y sectoriales.

Aunque esto ya ocurre en algunas economías desarrolladas y en desarrollo, la austeridad fiscal sigue debilitando la demanda agregada en muchos países, mientras son evidentes los límites de la política monetaria como instrumento expansivo.

El Informe destaca el rol de los programas de obras públicas con inversión estatal para asegurar los ingresos de los hogares, mejorar las infraestructuras y los servicios, mientras las transferencias de efectivo, como el ingreso básico universal, «también ayudarían a sostener la demanda y reducir la desigualdad, especialmente en los países en desarrollo».