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Ajuste y deterioro social: caen salarios, crecen las deudas y se destruye empleo en Argentina


Un informe advierte sobre la pérdida del poder adquisitivo, el endeudamiento récord de las familias y un crecimiento económico que no genera trabajo bajo la gestión de Javier Milei

Un nuevo informe del Mirador de la Actualidad del Trabajo y la Economía (MATE) expone un escenario crítico en la Argentina: caída sostenida de los salarios, fuerte deterioro en jubilaciones, aumento acelerado de la deuda familiar y un modelo económico que crece sin generar empleo.

El relevamiento correspondiente a marzo de 2026 señala que la inflación continúa sin resolverse, con registros cercanos al 3% mensual, mientras que los ingresos pierden poder adquisitivo. En el sector público, los salarios se ubican un 23% por debajo de los niveles previos al cambio de gobierno, con pérdidas acumuladas que superan los 11,5 millones de pesos por trabajador.

En el ámbito privado, la situación tampoco mejora: el salario real cayó un 7% desde fines de 2023, lo que implica una pérdida cercana a los 2,2 millones de pesos por trabajador. A esto se suma un salario mínimo en mínimos históricos en términos reales.

Los jubilados aparecen entre los sectores más golpeados. Según el informe, los haberes perdieron un 24% de poder de compra, mientras que quienes perciben la mínima registraron una caída del 29%, equivalente a más de siete jubilaciones completas del período previo.

Frente a este deterioro, el endeudamiento de los hogares creció de manera “explosiva”: aumentó en 34 billones de pesos desde el inicio de la actual gestión, con fuerte incremento de la morosidad en créditos y tarjetas.

En este contexto, el ministro de Economía Luis Caputo relativizó la situación al afirmar que “la gente hoy se puede dar el lujo porque hay crédito”, una postura que contrasta con el aumento de las dificultades económicas en los hogares.

En el plano macroeconómico, el informe reconoce un crecimiento del 4,4% en 2025, impulsado por sectores como el financiero, el agro y la energía. Sin embargo, advierte una paradoja: estas actividades expanden su producción pero reducen puestos de trabajo. El desempleo alcanzó el 7,5% y se perdieron cerca de 295.000 empleos registrados desde el inicio del actual gobierno.

La industria y la construcción figuran entre los sectores más afectados, con más de 140.000 puestos laborales perdidos. En paralelo, crece el cuentapropismo, reflejando un proceso de precarización del empleo.

El informe también alerta sobre la situación fiscal: pese a un recorte del gasto público de 116 billones de pesos, los ingresos tributarios cayeron significativamente, generando tensiones en la sostenibilidad del modelo.

En el frente externo, el documento advierte que la economía depende cada vez más del endeudamiento. Aunque ingresaron más de 43.000 millones de dólares por exportaciones, gran parte se destinó al pago de deuda y salida de capitales.

“El modelo sólo cierra por la deuda”, concluye el informe, que describe un escenario donde algunos indicadores macroeconómicos mejoran, pero a costa de un fuerte deterioro en las condiciones de vida de la mayoría de la población.