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Crisis en Lácteos Verónica: plantas paralizadas, sueldos impagos y 700 puestos de trabajo en riesgo en Santa Fe


Trabajadores de Clason y Totoras se movilizaron ante la falta de respuestas de la empresa. El conflicto también alcanza a Lehmann y Suardi y genera fuerte preocupación en comunidades enteras

La profunda crisis que atraviesa Lácteos Verónica dejó de ser una señal de alarma para convertirse en un conflicto abierto, con plantas paralizadas, salarios adeudados y cientos de puestos de trabajo en peligro. En las localidades santafesinas de Clason y Totoras, donde funciona uno de los principales establecimientos de la firma, más de un centenar de familias se movilizaron esta semana para exigir respuestas y defender sus fuentes laborales.

La planta ubicada entre ambas localidades permanece sin actividad desde hace semanas. No ingresa materia prima, las calderas están apagadas y los trabajadores solo concurren para custodiar las instalaciones, en un escenario de total incertidumbre.

“Estamos sin cobrar y no tenemos ninguna respuesta de la empresa”, relató uno de los empleados con más de dos décadas de antigüedad, reflejando la angustia que atraviesa al conjunto del personal. Otros trabajadores señalaron que el transporte de personal dejó de funcionar y que la fábrica “está prácticamente vaciada”.

El conflicto no se limita a Clason–Totoras. También afecta a las plantas de Lehmann y Suardi, y podría comprometer hasta 700 puestos de trabajo directos en toda la provincia. Desde el gremio lácteo advirtieron que los compromisos de pago en cuotas asumidos por la empresa meses atrás no fueron cumplidos, lo que profundiza la desconfianza y el malestar.

El Ministerio de Trabajo de Santa Fe intervino en distintas instancias de conciliación, aunque hasta el momento no se registraron respuestas concretas por parte de la empresa. El silencio empresario alimenta versiones sobre un posible proceso de vaciamiento y agrava la incertidumbre sobre el futuro de la compañía.

La paralización de Verónica impacta mucho más allá de las plantas. Comerciantes, transportistas y pequeños proveedores advierten que la caída de la actividad golpea de lleno a la economía local. La empresa fue durante décadas un pilar productivo de la región, generando empleo directo y sosteniendo una extensa red de tambos que dependían de la recepción diaria de leche.

En los últimos años, la firma inició un proceso de deterioro sostenido. Tras haber alcanzado buenos niveles de ventas durante la pandemia, comenzó a acumular deudas con proveedores y atrasos salariales. En 2024 solicitó un procedimiento preventivo de crisis y, desde septiembre de 2025, gran parte de su producción se redujo a trabajos a fazón para terceros, mientras sus propias marcas perdían presencia en el mercado.

La situación actual marca el momento más delicado en la historia de la empresa. Para los trabajadores y las comunidades que crecieron alrededor de Verónica, el conflicto no se reduce a un problema empresarial: se trata de la defensa de un entramado social, productivo y cultural que hoy se encuentra seriamente amenazado.

Desde los gobiernos locales de Clason y Totoras también expresaron su preocupación por el impacto social del conflicto y reclamaron instancias urgentes de diálogo. Mientras tanto, los trabajadores ratifican su decisión de mantenerse movilizados hasta obtener respuestas concretas, con un reclamo claro: salarios al día, continuidad productiva y preservación de los puestos de trabajo.