Por Miguel Cappiello - Especial para CLG
Por Miguel Cappiello – Especial para CLG
El gasto público en salud es un gasto de bienestar social que beneficia la vida de las personas, además de una inversión en el capital sanitario de un país.
El ajuste sobre el sistema de salud propuesto en el proyecto de ley de reforma laboral impulsado por el Gobierno nacional supera los 1.400 millones de dólares. Es por la reducción de las contribuciones patronales que va a las obras sociales y prepagas del 6% al 5% del salario.
Para los trabajadores que derivan sus aportes obligatorios a esas entidades para contar con un plan médico superior puede significar un incremento de las cuotas o pagos adicionales que deben efectivizar todos los meses.
Actualmente aportan el 3% del salario y las empresas el 6% al sistema de salud. De este total el 15% va al fondo solidario que se hace cargo de los tratamientos prolongados y de alto costo.
Una de las disputas geopolíticas más relevantes del siglo XXI, se centra en la disponibilidad de medicamentos. La mayor amenaza sanitaria radica hoy en una posible disrupción de la cadena de suministro de medicamentos genéricos.
El papel más relevante dentro de la función de producción en salud depende de la provisión de medicamentos genéricos en los que China detenta una provisión hegemónica, y Argentina no mantiene una política que garantice accesibilidad, eficiencia y eficacia en la provisión a los ciudadanos que lo necesitan.
Los medicamentos esenciales constituyen un nudo crítico para las políticas de salud. El consumo ha aumentado más del 25% en la demanda total de envases utilizados entre 2018 y 2025. Impulsada por el envejecimiento poblacional, la expansión de enfermedades crónicas y, sobre todo, la medicalización progresiva de la vida cotidiana.
Argentina figura entre los países que más promete en el papel pero que menos cumple en la práctica y en la operatoria del derecho a la salud en la vida real.
En los últimos días se publicaba en medios de prensa del mundo que Estados Unidos sufrió un quiebre definitivo, un giro drástico impulsado por el Departamento de Salud que conduce el antivacuna Robert Kennedy Jr. que reformaba el calendario pediátrico y retiraba la recomendación estándar para seis vacunas claves, incluidas la de la influenza y el rotavirus, por lo que a partir de ahora las vacunas de hepatitis A, hepatitis B y la meningococo ya no serán rutina para todos los niños en ese país.
Esto es solo una parte de lo que pasa en el mundo, por lo que nosotros debemos seguir nuestro camino y mejorar no como ahora que enfermedades crónicas y prevenibles han vuelto a aparecer, caso sarampión, sifilis, HIV y ahora casos de gripe H3N2 nueva cepa que deberemos prevenir con medidas que serán responsabilidad de cada uno de los ciudadanos y las autoridades de salud de la Nación, las provincias, y los gobiernos locales.
Tenemos que ir hacia un un sistema de salud que trabaje sobre la prevención, la promoción de la salud, que todos tengamos accesibilidad a los medicamentos, vacunas, tecnología, no importe si tenemos capacidad de pago o no.
