El gobernador Pullaro reconoció que el problema persistirá hasta que concluyan las cuatro cárceles en construcción. Señaló un “cuello de botella” generado por traslados ordenados por la Justicia
La reciente fuga de tres detenidos de la comisaría 15ª de Rosario volvió a poner en el centro de la escena la crítica situación de los presos alojados en seccionales policiales. Aunque los evadidos fueron recapturados a las pocas horas, el episodio reavivó un problema estructural que el propio gobernador Maximiliano Pullaro reconoció que continuará, al menos, hasta fines de este año.
En declaraciones a la prensa este lunes por la mañana, el mandatario santafesino admitió que la saturación de las comisarías seguirá siendo un inconveniente hasta que finalicen las obras de las cuatro cárceles que actualmente se están construyendo en la provincia. “Hasta finales de este año, cuando terminemos las cárceles que estamos construyendo, vamos a tener estos inconvenientes”, sostuvo.
Pullaro realizó estas declaraciones durante una visita sorpresiva al Club Sparta, en el barrio Casiano Casas, donde se desarrollaba una campaña de vacunación contra el dengue. Sin embargo, la fuga ocurrida en la seccional ubicada en Sarmiento y Ameghino dominó la agenda de consultas.
Un “cuello de botella” en el sistema penitenciario
El gobernador explicó que la situación se agravó en los últimos días por un hábeas corpus dictado por una jueza de Reconquista, que obligó al Ejecutivo provincial a reubicar a 100 personas detenidas que estaban alojadas en dependencias de la Unidad Regional XIX. Ese traslado masivo impactó directamente en la disponibilidad de plazas en Rosario.

“En Rosario tenemos una tasa de encarcelamiento de 2,2 o 2,3 detenidos por día que ingresan al sistema penal y deberían pasar al Servicio Penitenciario, pero por la superpoblación algunos quedan en comisarías”, detalló Pullaro. En contraste, indicó que en el resto de la provincia la tasa es de 1,1, lo que permite una mayor distribución en cárceles del interior como Piñero, Coronda, Santa Felicia y Las Flores.
Comisarías fuera de su función
El mandatario remarcó que las comisarías no están preparadas para alojar detenidos por períodos prolongados. “En la seccional 15ª de Rosario hay lugar para 16 personas, que deberían permanecer allí menos de seis horas”, explicó. Sin embargo, la falta de cupo en el sistema penitenciario generó una sobrecarga que derivó en situaciones de riesgo, como la evasión registrada este lunes.
Pese al diagnóstico crítico, Pullaro defendió el rumbo del gobierno provincial y aseguró que el plan de seguridad avanza según lo previsto. “Estamos construyendo infraestructura penal para que los detenidos estén donde tienen que estar: en el Servicio Penitenciario. Los recursos para estas obras no se detienen bajo ningún concepto”, afirmó.
Mientras tanto, Rosario continúa enfrentando las consecuencias de un sistema penitenciario desbordado, con comisarías que funcionan como lugares de detención permanente y una problemática que, según el propio gobernador, recién comenzará a aliviarse hacia finales de 2026.
