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La viceintendencia empieza a tomar forma en Rosario y reconfigura el escenario político


La Legislatura provincial debatirá una reforma a la ley de municipios que incorpora la figura del viceintendente en las ciudades más grandes. Alcances, funciones y el impacto en el poder local.

En las próximas semanas, Rosario podría sumar una nueva figura institucional con fuerte peso político: la viceintendencia. La posibilidad surge a partir del tratamiento de la nueva ley de municipios que la Legislatura provincial comenzará a discutir durante el período de sesiones extraordinarias, y que propone modificar la estructura del gobierno local en las ciudades de mayor tamaño.

El proyecto, impulsado por el Ejecutivo santafesino, establece la creación del cargo de viceintendente en los municipios de más de 200 mil habitantes, una condición que en la provincia solo cumplen Rosario y Santa Fe. La iniciativa no apunta a nombres propios, sino a un cambio estructural en la organización del poder municipal.

Según el texto de la propuesta, “en las ciudades de más de 200 mil habitantes el Departamento Ejecutivo será ejercido por un intendente y, en su defecto, por un viceintendente, elegido en forma conjunta, por el mismo período y bajo las mismas condiciones”.

Funciones, reemplazos y un vacío que se busca cubrir

El esquema plantea una división de roles similar a la que existe a nivel provincial entre el gobernador y la vicegobernadora. El intendente mantendría la conducción ejecutiva, mientras que el viceintendente presidiría el Concejo Municipal, asumiendo un rol central en la función legislativa.

Uno de los principales argumentos para crear la figura apunta a resolver un vacío institucional. En la actualidad, cuando el intendente se ausenta de manera temporaria —por ejemplo, por viajes—, la máxima autoridad municipal recae en el presidente del Concejo. Con la reforma, esa responsabilidad pasaría automáticamente al viceintendente.

En casos de ausencia definitiva del intendente, el vice completaría el mandato solo si resta menos de un año y medio. Si el período pendiente es mayor, debería convocarse a elecciones en un plazo breve, manteniendo criterios similares a los actuales.

Impacto político y nueva lógica de alianzas

La incorporación de la viceintendencia también promete alterar la dinámica política local. Con este cambio, dejaría de ser una negociación posterior quién preside el Concejo Municipal, ya que esa función estaría definida desde el armado de la fórmula electoral.

Esto trasladaría la llamada “rosca” política a una etapa previa: la conformación del binomio para competir por la Intendencia. El lugar de vice permitiría ampliar alianzas, equilibrar fuerzas internas y diseñar estrategias electorales más complejas, especialmente en escenarios de alta polarización.

Quedan aún interrogantes abiertos, como el rol del viceintendente ante eventuales empates en las votaciones del Concejo, que hoy cuenta con 28 ediles, un número par.

Lo que viene en la Legislatura

El Senado provincial comenzará a discutir el proyecto el próximo 5 de febrero, momento a partir del cual se empezará a definir si la reforma avanza o queda empantanada. En ese último caso, no se descarta que el debate se traslade a la futura Carta Orgánica municipal, cuya redacción quedó habilitada tras la declaración de autonomía de Rosario y podría abordarse en 2027.

De prosperar la iniciativa, Rosario ingresaría en una nueva etapa institucional, con un rediseño del poder político local y un impacto directo en la forma de gobernar y de disputar elecciones en la ciudad.