El departamento Rosario registró 116 asesinatos durante el último año, un 27% más que en 2024. Pese al aumento interanual, las cifras siguen muy por debajo de los niveles extremos
El año 2025 terminó en Rosario con un aumento en la cantidad de homicidios respecto del período anterior, pero sin volver a los picos históricos que colocaron a la ciudad entre las más violentas del país durante más de una década. Según datos preliminares elaborados a partir de fuentes oficiales y del Observatorio de Seguridad Pública (OSP) de Santa Fe, en el departamento Rosario se registraron al menos 116 asesinatos, frente a los 91 contabilizados en 2024.
El incremento, cercano al 27%, contrasta con la fuerte baja que había mostrado el año anterior, considerado un punto de quiebre tras los máximos de violencia alcanzados entre 2013 y 2023. Aun así, la tasa estimada de 8,5 homicidios cada 100 mil habitantes continúa muy por debajo de los años en los que Rosario superó largamente los 20 asesinatos por cada 100 mil personas.
Los meses más críticos de 2025 fueron enero y mayo, mientras que durante el invierno se registró una merma sostenida. Hacia el cierre del año, las cifras volvieron a escalar, aunque sin episodios de alto impacto público como los ocurridos en 2024, cuando crímenes al azar sacudieron a toda la ciudad.
El uso de armas de fuego volvió a ser predominante: al menos tres de cada cuatro homicidios se cometieron con armas de este tipo. Sin embargo, el porcentaje continúa siendo inferior al observado en los años más violentos de la última década. En paralelo, se redujeron los asesinatos vinculados a golpes, incendios o asfixia, mientras que los cometidos con armas blancas se mantuvieron estables.
Otro dato relevante es el cambio en la dinámica de los crímenes. Durante 2025 se registró una leve baja en los homicidios ligados directamente a economías ilegales y disputas entre bandas, y un aumento de los hechos asociados a conflictos interpersonales, intrafamiliares o situaciones espontáneas que terminaron en tragedia.
En cuanto al mapa de la violencia, Rosario concentró 94 de los asesinatos del departamento, con mayor incidencia en la zona sur y el sudoeste. También se observó un fuerte incremento en Villa Gobernador Gálvez, donde los homicidios se triplicaron respecto del año anterior.
Más allá de estadísticas, comparaciones y tasas, el cierre de 2025 deja una realidad ineludible: más de un centenar de familias rosarinas atravesadas por pérdidas irreparables. Un dolor que no se mide en porcentajes ni gráficos y que vuelve a interpelar a la ciudad, a las políticas públicas y a la necesidad de construir respuestas de fondo frente a las múltiples formas que adopta la violencia.
