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Sufrió un accidente y no se detuvo: hoy es deportista de alto rendimiento


Hace más de tres años Carlos González perdió una pierna. Y se apoyó en el deporte. Hoy juega en la selección de vóley adaptado y es parte de la Liga Nacional de básquet adaptado. Conocé su historia

Por Gonzalo Santamaría

“Cafú quédate tranquilo que vas a volver a caminar”. Esa fue la primera frase que escuchó Carlos David “Cafú” González luego de sufrir un accidente de tránsito en la esquina de su casa en el que perdió su pierna derecha. Hoy, a poco más de tres años de ese día, lleva una vida rodeada de deporte adaptado.

González, nacido en Buenos Aires, llegó a Santa Fe Capital a los 4 años. Allí se hizo fanático de Unión y comenzó su pasión por el vóley. A los 35, un desafortunado accidente de tránsito en el que se llevó la peor parte lo obligó a “adaptarse” en su vida. Ahora, viaja y es parte del equipo de paravoley de Rosario, juega en la selección nacional del voleibol adaptado y es parte del equipo de Cilsa de Santa Fe en la Liga Nacional de básquet adaptado.

Con La Gente dialogó mano a mano con el capitán del equipo rosarino de paravoley. “Para ser deportista de alto nivel te tenés que dedicar”, sentenció Cafú, quien admitió siempre tener una vida de deportista, pues desde hace dos años juega al vóley y al básquet no convencional.

Practica de lunes a viernes básquet en Cilsa de Santa Fe, juega los fines de semana al que cada 15 días le agrega viajes por todo el país. Los viernes hace “doble turno”, por la mañana viaja a Rosario para entrenar vóley en el complejo Emilio Lotuf y por la tarde regresa a la capital provincial, se sube a la silla y se dedica al básquet.

Se puso firme a la hora de hablar de él como deportista: “Tengo un lado temperamental, me gusta competir”, por eso, dedica su vida al deporte en equipo. “Banco a morir siempre a mi equipo”, remató con la potencia que lo hace frente a la red de 1,15 metro de altura.

Desde los 13 juega al vóley, luego del accidente no se detuvo y quiso continuar con la actividad física. “Tuve el accidente, yo mismo me presenté en Cilsa y Mauro Varela me vio condiciones para jugar al básquet”. Después, gracias a Laura Cometto, llegó al paravoley de Rosario, único equipo de toda la provincia, donde se encontró con Melisa Angles y todo el grupo.

Con su pasado en el voleibol convencional, es uno de los jugadores más destacados de Santa Fe que le posibilitó llegar a la selección nacional de paravoley. “Ya tengo la celeste y blanca puesta, por eso vengo a entrenar. Soñaba jugar en la selección”, reconoció Carlos, que todos los viernes se levanta a las 4 de la madrugada para viajar y entrenar a las 8. Después directo a la terminal de ómnibus para volver a su casa.

A MÍ DÁMELA ALTA
En un encuentro llevado a cabo en Córdoba, González se encontró con Laura Cometto, coordinadora del paravoley en Argentina. Ella le recomendó acercarse a Rosario donde la entrenadora Melisa Angles lo recibió con las manos abiertas. “Cuando se le presentó esta oportunidad no lo dudó. Es un orgullo que se animen y jueguen otros deportes, como el básquet”, sentenció Angles a CLG.

En Paravoley Rosario es capitán y su nivel lo catapultó a la selección nacional, apadrinada por Hugo Conte.
El grupo que tenemos es espectacular”, suscribió Carlos y agradeció los “momentos dentro y fuera de la cancha” los cuales les permiten ser “íntimos amigos en poco tiempo”.

Como capitán trata de guiar a los chicos y aseguró: “Si los tengo que insultar lo hago y si le tengo que decir te amo también, soy muy directo”. Sin embargo, sabe diferenciar la practica con el grupo: “Me gusta joder pero en el juego concentración al ciento por ciento, a mí dámela alta que la hundo”.

El paravoley en el país es medianamente nuevo, este año se comenzó con una Liga Nacional con cuatro equipos y como uno de los primeros deportistas en el rubro tiene el aval para ratificar: “Hay muchísimos jugadores, pero no tiene difusión”.

Además del deporte, se dedica a la cartelería gráfica y atiende un almacén vecino. Vive con sus padres, de los cuales siempre sintió el apoyo necesario tras el accidente. Sigue yendo a la cancha de Unión donde es reconocido, pues González fue encargado de la batucada de la hinchada en el pasado.

La personalidad dura que expone lo ayuda a llevar la doble actividad, los callos en las manos marcan el esfuerzo y sus palabras muestran el “cambio” que desarrolló luego del accidente: “Hoy no tengo ganas de pelear con nadie”.

Confesó no necesitar ayuda de psicólogos luego del hecho traumático, se apoyó en el deporte y trajo a la charla a los hermanos ortopedistas Kinen: “El domingo fue el accidente, el lunes tenía la prótesis. Vinieron y me dijeron: ‘Cafu quédate tranquilo que vas a volver a caminar’”.

Cafú le dicen desde pequeño por su parecido con el futbolista brasileño que fue campeón del mundo en 2002. Así le impusieron su apodo, que es más conocido que su nombre.

González en uno de los Ranking Tour realizado en Morón

Viajes de ida y vuelta, gastos extras y demás hacen “difícil el andar” diario de Carlos. El deportista presentó todos los papeles para recibir la pensión por discapacidad y, como él lo advierte, bajar el Ministerio de Salud a Secretaría ralentiza los procesos.

El escudo de Unión en su celular deja en claro su amor por el Tatengue. La dedicación para ser jugador de básquet y vóley en alto rendimiento marca su pasión. Los resultados muestran la imperiosa necesidad de sobreponerse a las adversidades, algo que él logró al vestir las camisetas de la selección celeste y blanca.