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«Campo del Cielo», el parque científico que quiere ser Maravilla Argentina


El parque científico y educativo «Campo del Cielo», en la localidad chaqueña de Gancedo, muestra los rastros de una lluvia de meteoritos ocurrida hace 4.000 años, un lugar único en el mundo que compite por ser una de las 7 Maravillas de Argentina.

Con una recorrida por «Campo del Cielo» se puede descubrir a Chaco, donde su naturaleza muestra partes que llegaron del cielo después que un asteroide explotara en la atmósfera dejando fragmentos en un espacio estimado en 150 kilómetros de largo por 15 kilómetros de ancho, según diversas divulgaciones científicas.

En este parque temático y museo a cielo abierto funciona un Centro de Interpretación donde se exhiben los meteoritos y se puede acceder a dispositivos interactivos que permiten a los visitantes de diversos lugares del mundo revivir el cataclismo cósmico.

Desde hace 14 años, durante el mes de septiembre, se celebra la Fiesta Nacional del Meteorito en Gancedo, el municipio que tiene en su jurisdicción las tierras donde estuvo enterrada parte de esa lluvia cósmica.

En «Campo del Cielo» se encuentran los meteoritos Chaco y Gancedo, que están entre los más grandes del mundo, junto a otras 600 pequeñas piezas desenterradas en la provincia en un predio compartido con Santiago del Estero. El cráter del meteorito «Chaco» fue descubierto en 1969 y la excavación fue dirigida hasta 1980 por William Cassidy, un astrónomo norteamericano que desde el año 1962 realizaba investigaciones en el lugar.

Con la colaboración de la Fuerza Aérea Argentina se desenterró el meteorito que entonces se registró con un peso aproximado de 28.840 kilogramos, siendo el tercero de mayor masa que se conoce, luego del Gancedo y el Hoba de Namibia.

A la zona se llega después de transitar 335 kilómetros desde Resistencia, de este a oeste, por las rutas nacionales 16 y 89 para después por un camino de tierra hacer otros 12 kilómetros hasta llegar al parque provincial.

La existencia de «Campo del Cielo» y sus conocimientos no es nuevo porque ya desde el siglo XVI los conquistadores españoles intentaron develar el misterio de la existencia de mineral de hierro mediante numerosas expediciones que habrían regresados con muestras de su composición.