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Crisis industrial en Villa Constitución: dos plantas despidieron a más de 100 trabajadores


Las empresas Plantium y Gentec, de tecnología agrícola, propiedad del empresario Jorge Gentilli, interrumpieron sus actividades y dejaron sin empleo a más de 100 personas, entre ellas trabajadores de Rosario

La crisis industrial golpea de lleno a Villa Constitución. Plantium, dedicada al desarrollo de tecnología para el agro, y Gentec, su empresa proveedora, interrumpieron sus actividades y despidieron a más de 100 trabajadores. Entre los afectados hay empleados de la planta local y personal que se desempeñaba en otras ciudades, incluida Rosario.

La noticia tomó por sorpresa a buena parte del personal. Los trabajadores llegaron el viernes a su horario habitual y encontraron las puertas de la planta de Gentec, ubicada en San Luis 279, cerradas con candados. Los telegramas de despido habían sido enviados durante la noche anterior, aunque muchos se enteraron de la decisión al presentarse en el establecimiento.

Según la información difundida por medios locales, unos 90 trabajadores recibieron telegramas de despido sin causa. En las instalaciones se hicieron presentes representantes del Sindicato de Empleados de Comercio y el propietario de las firmas, Jorge Gentilli.

De empresas modelo a una crisis que no pudieron sostener

Gentec y Plantium eran consideradas empresas de referencia en Villa Constitución por sus instalaciones, las condiciones laborales y su capacidad de innovación. Gentilli destacó que ofrecían beneficios por encima de las exigencias legales, como una jornada semanal de 40 horas, cinco meses de licencia por maternidad, un mes por paternidad y el día de cumpleaños libre. También contaban con galpones térmicos y climatizados.

Sin embargo, el deterioro del contexto económico terminó impactando en la actividad. Gentec dependía de apenas cuatro clientes: Metalfor, que mantiene una deuda cercana a los 500 millones de pesos entre cheques rechazados y cuenta corriente; Pauny, que también atraviesa dificultades; Plantium; y Atco, que dejó de comprarle.

En diálogo con El Sur, Gentilli reconoció que había intentado sostener la estructura y evitar despidos, pero que la situación se volvió insostenible. «Seguí esperando y seguí endeudándome», contó. También admitió el malestar de los trabajadores: «Están enojados conmigo y con razón. Yo no les puedo decir que están equivocados».

El empresario relató que había apostado a una recuperación de la demanda durante la temporada de cosecha y después de las principales exposiciones del sector, como Expoagro y Agroactiva, pero las ventas no llegaron. «Vino Expoagro, no pasa nada, iba a venir Agroactiva porque el productor va a poder comprar, seguí esperando y endeudándome, viene Agroactiva, cero. Va a venir agosto, septiembre, octubre, nada», señaló a La Nación.

El impacto de las importaciones y la caída del campo

Desde el Sindicato de Empleados de Comercio señalaron que las dificultades de las empresas se arrastraban desde hacía aproximadamente dos años, aunque se profundizaron a partir de julio. Su secretario general, Fulvio Monti, explicó que la competencia de equipos agrícolas importados desde China afectó especialmente a la producción nacional.

Según indicó, algunos sistemas de piloto automático para maquinaria agrícola ingresan al país a precios hasta cinco veces inferiores a los fabricados por Plantium. A ese escenario se sumaron las dificultades financieras de clientes importantes y la pérdida de capacidad de compra de los productores agropecuarios.

Gentilli también apuntó al atraso del tipo de cambio y al deterioro de los ingresos del campo. Como ejemplo, sostuvo que el dólar había aumentado un 4,5% entre 2025 y octubre de 2026, mientras que la inflación rondó el 30%. «El productor que el año pasado vendía una tonelada de maíz a 180 dólares y ahora a 180 dólares, cobra un 30% menos. El productor está frito. No compra nada», afirmó.

El reclamo del gremio y la negociación por las indemnizaciones

Monti recordó que el sindicato acompañó durante cuatro meses las negociaciones para intentar sostener la actividad y que los trabajadores llevaban cinco meses cobrando sus salarios en cuotas semanales de alrededor de 200.000 pesos.

El dirigente cuestionó la decisión empresaria y reclamó que se cumpla con las obligaciones laborales. «Es una locura total pretender echar a más de la mitad de la empresa y no pagarles», sostuvo. Y agregó: «Eso es muy fácil. Tiene la responsabilidad de mínimamente, si despide gente, pagarle lo que le corresponde».

De acuerdo con el gremio, hasta el miércoles se mantenían conversaciones con un grupo empresario de Córdoba y varios trabajadores habían aceptado cobrar la mitad de sus indemnizaciones. La organización sindical anunció que permanecerá en la planta de manera rotativa, al menos hasta el jueves, fecha en la que vence el plazo para el pago de las indemnizaciones.

Además, reclamó ante el Ministerio la reincorporación inmediata de los despedidos y aconsejó a quienes continúan trabajando que reclamen los salarios adeudados para quedar incluidos entre los acreedores. «No vamos a pelear trabajador con trabajador», aseguró Monti.

Mientras tanto, Gentilli afirmó que había intentado vender la compañía y destacó el acompañamiento que recibió del sindicato durante el proceso. También recordó algunos de los desarrollos tecnológicos de las firmas, entre ellos un robot con inteligencia artificial aplicado al agro y sistemas de pulverización selectiva.

La crisis de Plantium y Gentec deja así un nuevo impacto sobre el entramado industrial del sur santafesino, con más de un centenar de trabajadores afectados y un futuro incierto para dos compañías que supieron ser referentes de la innovación tecnológica aplicada al campo.