Gremiales

Delegado metalúrgico alertó por la crisis industrial: “Lamentablemente puede pasar en otro lado”


Adrián Cartazo, de la UOM Rosario, advirtió que la caída de las ventas y el ingreso de productos importados golpean a las fábricas argentinas

La crisis de la industria metalúrgica y la incertidumbre sobre el futuro del empleo fueron los principales ejes de la advertencia de Adrián Cartazo, delegado de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), quien alertó que lo ocurrido en Electrolux podría repetirse en otras empresas. “Lamentablemente puede pasar en otro lado. No hay ventas y la industria se está cayendo a pedazos”, sostuvo en diálogo con Cadena 3 Rosario.

Para el dirigente sindical, el escenario que atraviesa la fábrica de heladeras de Rosario no constituye un caso aislado, sino que refleja las dificultades que enfrenta buena parte del sector productivo. La retracción de las ventas y la competencia con los artículos importados aparecen, según su análisis, entre los factores que complican la continuidad de las empresas nacionales.

“Lamentablemente, todo lo que entra de afuera no se puede competir hoy”, afirmó Cartazo, al describir un panorama que pone en riesgo los puestos de trabajo y las posibilidades de sostener la producción local.

De la fábrica a las aplicaciones: las alternativas de los trabajadores

Uno de los aspectos que más preocupa al delegado es el futuro laboral de quienes perdieron su empleo. Tras el cierre de Electrolux, alrededor de 200 trabajadores quedaron desvinculados de la empresa y deben buscar nuevas alternativas en un contexto económico complejo.

Cartazo señaló que varios ya comenzaron a encontrar otras ocupaciones, mientras que muchos continúan en tratativas para conseguir trabajo. Sin embargo, remarcó que la reinserción no siempre se produce dentro de la industria ni garantiza condiciones similares a las que tenían antes.

“La mayoría de la gente hace eso, remis, Uber”, describió al referirse a quienes recurren al transporte de pasajeros y a otras aplicaciones para generar ingresos ante la falta de oportunidades laborales.

El delegado estimó que un trabajador de Electrolux percibía alrededor de $1.300.000 mensuales de bolsillo. La pérdida de esos ingresos representa un impacto para las familias afectadas, especialmente cuando las alternativas disponibles se encuentran fuera de la actividad metalúrgica.

Una planta sin servicios y sin actividad productiva

Cartazo también relató la situación que encontraron los empleados que regresaron a la fábrica para retirar sus pertenencias. Según contó, el establecimiento ya estaba cerrado y sin servicios básicos.

“Los chicos fueron a buscar sus pertenencias y ya estaban las puertas soldadas, los portones, sin luz, sin agua, sin gas”, relató.

El dirigente indicó que la producción en la planta rosarina dejó de funcionar y que la actividad que pueda continuar vinculada a la empresa estaría relacionada con tareas administrativas y operaciones de importación. Sobre la posibilidad de que haya personal trabajando en el establecimiento, fue contundente: “Se estarán acomodando seguramente algunos papeles, pero no. Gente trabajando, no”.

La preocupación de Cartazo, sin embargo, va más allá de la situación de los trabajadores de Electrolux. Su advertencia apunta a un escenario en el que la falta de ventas y las dificultades para competir con los productos importados profundicen la crisis industrial y pongan en jaque nuevos puestos de trabajo.

“Lamentablemente puede pasar en otro lado”, insistió, al plantear el riesgo de que otras empresas atraviesen un proceso similar.