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Una familia rosarina necesitó más de $1,8 millón para no ser pobre en septiembre


La canasta básica total aumentó 2,5% en un mes y llegó a $1.822.551 para un hogar de dos adultos y dos chicos, según la Usina de Datos de la UNR

El costo de vida sigue presionando sobre los ingresos de los hogares rosarinos. En septiembre, una familia tipo integrada por dos adultos y dos niños necesitó $1.822.551 mensuales para cubrir sus necesidades básicas y no caer por debajo de la línea de pobreza, de acuerdo con el último relevamiento de la Usina de Datos de la Universidad Nacional de Rosario (UNR).

El informe también determinó que ese mismo hogar necesitó $703.598 para comprar los alimentos esenciales y evitar la indigencia. Los valores reflejan que, pese a la moderación de algunos aumentos mensuales, el costo de las necesidades básicas continúa en ascenso.

La canasta básica total (CBT), que incluye alimentos y otros bienes y servicios esenciales, aumentó un 2,5% respecto de agosto. En tanto, la canasta básica alimentaria (CBA) registró una suba del 2,3%.

En términos concretos, el ingreso mínimo necesario para que una familia de cuatro integrantes no sea considerada pobre aumentó $44.318 en apenas un mes: pasó de $1.778.233 en agosto a $1.822.551 en septiembre.

Las canastas acumulan fuertes aumentos durante 2026

La evolución de los últimos meses muestra que el encarecimiento de las necesidades básicas sigue siendo significativo. Para el hogar tipo analizado, la canasta total acumuló una suba del 35,9% entre enero y septiembre, mientras que el incremento interanual llegó al 38,8%.

La canasta alimentaria, por su parte, aumentó 37,8% desde diciembre y 42,8% en comparación con septiembre de 2025.

Los datos de la UNR también muestran que el incremento interanual de ambas canastas superó la variación del nivel general de precios, lo que refleja la presión que los gastos esenciales ejercen sobre el presupuesto familiar.

La diferencia entre las dos mediciones es importante: la canasta alimentaria establece el umbral de indigencia, mientras que la total incorpora otros gastos indispensables y determina la línea de pobreza.

Verduras y frutas, entre los alimentos que más aumentaron

El relevamiento de septiembre registró fuertes diferencias entre los distintos rubros alimentarios. Las mayores subas se concentraron en productos frescos: las verduras y hortalizas aumentaron 24,6%, las frutas treparon 19,1% y las raíces y tubérculos subieron 9%.

En cambio, algunos alimentos mostraron bajas. Las legumbres retrocedieron 10,2%; el pan, 9,1%; los cereales y sus derivados, 5%; y las carnes, 3,4%.

También descendieron los condimentos, un 2,1%, y los azúcares y dulces, un 0,2%. Del otro lado, las bebidas y los jugos aumentaron 6,3%, los lácteos subieron 2,2% y los huevos, 1,2%. Los aceites y las grasas prácticamente no registraron variaciones.

Con estos movimientos, la canasta alimentaria por adulto equivalente alcanzó los $226.237, unos $5.040 más que el mes anterior. El aumento mensual fue del 2,3%, bastante menor al 8% registrado en agosto.

La canasta básica total por adulto equivalente, en tanto, llegó a $616.386, con un incremento del 2,5% mensual, del 36,4% en lo que va del año y del 39,4% interanual.

Cuánto necesitó cada tipo de hogar para no ser pobre

El estudio de la Usina de Datos también calculó los ingresos mínimos necesarios para distintos tipos de familias, teniendo en cuenta su composición y situación habitacional.

Una mujer de 30 años con dos hijos y sin vivienda propia: necesitó $1.490.840 para cubrir la canasta total y $490.935 para la alimentaria.

Una pareja de adultos mayores propietarios: requirió $893.241 para la canasta total y $339.356 para los alimentos.

Dos varones jóvenes sin vivienda propia: necesitaron $1.402.249 para no ser pobres y $461.524 para cubrir la canasta alimentaria.

Un varón de 40 años que vive solo y es propietario: precisó $520.424 para la canasta total y $226.237 para la alimentaria.

Las diferencias muestran cómo inciden la cantidad de integrantes, las necesidades de consumo y el acceso a una vivienda propia. Para los hogares pequeños que deben alquilar, ese gasto representa una carga especialmente importante, mientras que en los adultos mayores adquieren mayor peso relativo los costos vinculados con la salud.

En septiembre, las canastas totales de los hogares analizados aumentaron 2,5%, con variaciones interanuales que oscilaron entre el 38,8% y el 40,5%.

El último relevamiento vuelve a poner en números el desafío que enfrentan las familias rosarinas: cada vez se necesita un ingreso más alto para cubrir los gastos indispensables y sostener las condiciones básicas de vida.