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Almaceneros de Rosario advierten por el cierre de comercios: “En los últimos cuatro meses cerró uno por mes”


Juan Milito, titular del Centro Unión de Almaceneros, señaló que la caída de las ventas y el aumento de los costos hacen cada vez más difícil sostener los negocios con personal

El comercio de cercanía atraviesa un escenario complejo en Rosario y, según advierten desde el sector, la situación ya comenzó a traducirse en el cierre de negocios con años de trayectoria. En los últimos cuatro meses, cuatro comercios de mayor tamaño asociados al Centro Unión de Almaceneros dejaron de funcionar, de acuerdo con lo señalado por su presidente, Juan Milito.

El dirigente habló con LT3 y explicó que se trata de establecimientos que se encuentran por encima del tamaño promedio de los almacenes y autoservicios, con estructuras de entre seis y diez empleados.

“En los últimos cuatro meses se nos cayeron cuatro negocios”, señaló Milito, quien describió el ritmo de cierre como aproximadamente un comercio por mes.

Negocios con años de trayectoria

Milito destacó que no se trata necesariamente de emprendimientos nuevos o pequeños comercios que recién comienzan su actividad. Según explicó, varios de los establecimientos que cerraron tenían muchos años de trayectoria y, en algunos casos, sus propios titulares también eran propietarios de los locales donde funcionaban.

El problema, planteó, aparece cuando la estructura de costos deja de ser sostenible frente a una facturación que no alcanza para acompañarla.

Los comerciantes deben afrontar gastos de alquiler, servicios, salarios y reposición de mercadería en un contexto en el que las ventas se encuentran debilitadas.

“Los que pueden, resisten como pueden”

Para el titular del Centro Unión de Almaceneros, uno de los principales problemas está en los costos fijos, que continúan aumentando mientras los comercios tienen dificultades para recuperar volumen de ventas.

A esto se suma el impacto de las tarifas de energía eléctrica. Milito advirtió que el sector todavía no habría absorbido completamente el último incremento y anticipó que su efecto puede hacerse más evidente durante los meses de mayor consumo.

Frente a este panorama, explicó que los comerciantes que continúan abiertos buscan distintas formas de reducir gastos y sostenerse, entre ellas trabajar con niveles de stock más ajustados.

El objetivo es evitar inmovilizar dinero en mercadería y preservar liquidez en un escenario donde, según describió Milito, cada vez resulta más difícil hacer frente a la estructura habitual de un comercio.

El desafío de sostener el empleo

Uno de los aspectos que diferencia a los comercios mencionados por Milito es justamente la cantidad de trabajadores que tienen a cargo. Son establecimientos que, en promedio, emplean entre seis y diez personas, por lo que el cierre implica también la pérdida de puestos de trabajo.

La situación expone así una de las dificultades que atraviesa actualmente el comercio de proximidad: mantener abiertas las persianas cuando los costos de funcionamiento crecen y las ventas no acompañan.

Desde el Centro Unión de Almaceneros siguen con atención la evolución de la actividad y advierten que el escenario puede continuar siendo complejo para aquellos negocios que necesitan sostener estructuras laborales más grandes.