El secretario general de la CGT Rosario, Miguel Vivas, cuestionó la falta de alternativas para los 200 trabajadores despedidos y advirtió que el cierre de la planta profundiza el deterioro del cordón industrial
El conflicto por el cierre de la planta de Electrolux en Rosario continúa bajo conciliación obligatoria hasta el 20 de octubre, pero desde la CGT Rosario advierten que no observan señales que permitan pensar en una reapertura de la fábrica. Así lo planteó el secretario general de la central obrera local, Miguel Vivas, quien sostuvo que la empresa no estaría mostrando voluntad de modificar su decisión.
En declaraciones a LT3, Vivas describió un escenario complejo para los 200 trabajadores afectados por el cierre. Según explicó, la conciliación obligatoria suspendió los despidos y, durante este período, los empleados continúan percibiendo sus salarios aunque no concurran a la planta.
El dirigente señaló que la medida fue establecida inicialmente por 15 días, aunque estimó que podría extenderse hasta completar los 30 días hábiles previstos para este tipo de instancias. Para los trabajadores, dijo, el hecho de continuar cobrando durante este período representa “un alivio”.
Sin embargo, Vivas evitó generar expectativas sobre una posible reapertura de la fábrica. “No vemos intenciones de Electrolux de volver a abrir”, afirmó, y planteó que sostener una expectativa que no tenga respaldo en la posición de la empresa podría terminar prolongando la incertidumbre de los trabajadores.
“Hay una decisión tomada”
De acuerdo con el titular de la CGT Rosario, desde el Ministerio de Trabajo se planteó la posibilidad de analizar alternativas para preservar los puestos laborales, pero hasta el momento la empresa no habría presentado propuestas concretas.
Vivas sostuvo que Electrolux tampoco estaría ofreciendo la posibilidad de reubicar a los trabajadores en otras dependencias de la compañía y remarcó que, a su entender, existe una determinación previa respecto del cierre de la planta: “hay una decisión tomada”.
El caso de Electrolux, para el dirigente sindical, debe ser analizado además dentro de un escenario más amplio que atraviesa al cordón industrial de Rosario y la región.
El impacto sobre el cordón industrial
Vivas recordó otros conflictos recientes en el sector industrial y mencionó el caso de Pampa Energía como parte de un proceso que, según su mirada, se profundizó con el cierre de Electrolux y con la situación que atraviesan numerosas pequeñas y medianas empresas.
El dirigente vinculó este escenario con la política económica nacional y, particularmente, con la apertura de importaciones. Pero además puso el foco en el impacto indirecto que genera el cierre de una planta industrial.
Los 200 puestos de trabajo directos no serían, según explicó, los únicos afectados. La actividad de Electrolux también involucraba a trabajadores tercerizados, talleres y proveedores que dependían de la producción de la fábrica. Con el cierre, esos eslabones también pierden actividad.
A esto se suma el impacto sobre los comercios de la zona y los pequeños negocios que dependen del consumo de los trabajadores industriales.
“Es una cadena que se rompe”, resumió Vivas, al advertir que el deterioro del entramado productivo también alcanza a organizaciones y actividades vinculadas históricamente al movimiento industrial de la región.
Mientras continúa la conciliación obligatoria, el futuro de los 200 trabajadores de Electrolux permanece abierto en términos formales, aunque desde la CGT Rosario plantean que, por el momento, no observan señales de la empresa que permitan anticipar una reapertura de la planta.
