Info General

Crisis de salud mental: los suicidios alcanzaron un récord en Argentina en 2025 y crecen las muertes vinculadas a la violencia de género


Un informe del Observatorio Nacional MuMaLá advierte sobre el aumento de los suicidios en Argentina y vincula la problemática con la violencia machista, la crisis económica, el acoso digital y la exclusión estructural que atraviesa el colectivo travesti-trans

En el marco del Día Mundial de la Prevención del Suicidio, el Observatorio Nacional MuMaLá —“Mujeres, Disidencias, Derechos”— presentó un informe que advierte sobre una profunda crisis psicosocial e institucional en Argentina. Bajo el lema “Queremos que te quedes”, la organización plantea la necesidad de abordar el suicidio desde una perspectiva integral, dejando atrás el silencio y poniendo el foco en los factores sociales, económicos, culturales y de género que atraviesan esta problemática.

Según los datos del Sistema Nacional de Información Criminal citados en el informe, 2025 registró la tasa de suicidios más alta de la historia del país, con un incremento del 22,6% respecto del año anterior. La tasa llegó a 11,8 casos cada 100.000 habitantes, mientras que se contabilizaron 5.209 muertes autoinfligidas, un promedio cercano a 14 casos por día.

El suicidio se convirtió, además, en la principal causa de muerte entre jóvenes de 15 a 34 años, superando ampliamente los homicidios y acercándose al doble de las muertes provocadas por siniestros viales.

Entre las provincias con las tasas más elevadas se encuentran Entre Ríos, con 20,8 casos cada 100.000 habitantes; San Luis, con 18,9; Salta, con 17,4; Santa Cruz, con 16; y Catamarca, con 14,3.

El informe también relaciona el deterioro de la salud mental con la situación económica. Un estudio de la Universidad de Buenos Aires señala que el 56% de las personas que atraviesan crisis personales profundas las vincula con deudas y desempleo. A esto se suma una importante brecha en el acceso a la atención: alrededor del 50% de quienes necesitan asistencia psicológica no consigue acceder a ella debido a barreras económicas o a la falta de respuesta del sistema público.

Suicidios feminicidas: cuando la violencia de género también mata

Uno de los ejes centrales del informe es el seguimiento de los denominados suicidios feminicidas, definidos por MuMaLá como aquellos casos en los que mujeres y niñas se quitan la vida como consecuencia de situaciones de violencia de género, abusos sostenidos y desprotección estatal.

Entre el 1° de enero de 2020 y el 31 de agosto de 2026, el Observatorio registró 79 suicidios feminicidas en Argentina. La edad promedio de las víctimas fue de 26 años y, entre ellas, había 17 niñas y adolescentes. La víctima más joven tenía apenas 11 años.

En el 71% de los casos se identificaron antecedentes de violencia de género, mientras que en el 29% se registraron situaciones de abuso sexual. Otro dato relevante es que el 46% de las víctimas había realizado denuncias ante la Justicia, una proporción que, según el informe, triplica la registrada en casos de femicidios directos.

Las fuerzas de seguridad también aparecen como un ámbito especialmente afectado: el 10% de las víctimas de suicidios feminicidas pertenecía a fuerzas policiales.

Entre los casos analizados se encuentra el de Ema Bondaruk, de 15 años, quien se quitó la vida en 2024 luego de la difusión no consentida de un video íntimo. Su madre, Laura Sánchez, convirtió el dolor en una iniciativa para prevenir la violencia digital en las escuelas, conocida como la Guía Ema, además de impulsar un proyecto de ley nacional.

El informe también menciona el caso de Sathya Aldana, víctima de abusos sexuales sistemáticos, cuyo suicidio ocurrió luego de años de demora judicial. En Córdoba, un fallo condenó a su agresor a prisión perpetua bajo la figura de abuso sexual seguido de muerte, estableciendo un precedente sobre la relación entre el trauma, la revictimización y la muerte autoinfligida.

Exclusión y violencia: los suicidios en personas travestis y trans
Otro de los ejes señalados por MuMaLá es el de los llamados “travesticidios sociales”, una categoría utilizada por organizaciones para describir muertes vinculadas a procesos prolongados de exclusión familiar, educativa, laboral y sanitaria.

Entre 2019 y agosto de 2026, el Observatorio registró 10 suicidios de personas travestis y trans en este contexto. El 70% correspondió a mujeres trans y travestis y el 30% a varones trans, con una edad promedio de 31 años.

Según el relevamiento, dos de cada diez de estas muertes ocurrieron bajo custodia estatal, en cárceles o comisarías.

El caso de Luciana Centeno, activista trans de Córdoba de 40 años, es presentado como uno de los casos testigo. De acuerdo con el informe, atravesó situaciones de hostigamiento en redes sociales y exclusión estructural vinculada con la falta de vivienda y empleo.

Los varones y el peso de las masculinidades

El informe también pone la mirada sobre la población masculina. Ocho de cada diez personas que mueren por suicidio en Argentina son hombres, un dato que MuMaLá vincula con los mandatos tradicionales de masculinidad.

La exigencia de autosuficiencia, el rol de proveedor económico y la dificultad para expresar vulnerabilidad pueden profundizar las situaciones de angustia. A esto se suma la resistencia a pedir ayuda y la utilización de conductas de riesgo o consumos problemáticos como formas de canalizar el malestar.

Para el Observatorio, cuestionar estos mandatos y facilitar espacios donde los varones puedan expresar sus emociones y pedir asistencia resulta fundamental para avanzar en políticas efectivas de prevención.

https://go.fliplink.me/view/98A365A0-4C47-4810-A82F-A2BD9A5D16F2

El reclamo de una emergencia nacional

Ante este escenario, MuMaLá reclama declarar la Emergencia Nacional por Violencia de Género y en Salud Mental y advierte sobre el impacto de los recortes presupuestarios y el debilitamiento de programas y dispositivos de atención.

Entre las principales medidas solicitadas se encuentran la implementación plena de la Ley Nacional de Prevención del Suicidio (27.130) y de la Ley de Salud Mental (26.657), la provisión continua de psicofármacos, el fortalecimiento de los centros de atención primaria y la ampliación de las líneas telefónicas de asistencia.

La organización también plantea la necesidad de fortalecer los equipos interdisciplinarios con perspectiva de género y de garantizar una mayor celeridad en los procesos judiciales para evitar situaciones de revictimización.

El informe concluye con un llamado a transformar la manera en que la sociedad aborda el suicidio: hablar de la problemática con responsabilidad, detectar señales de alerta, garantizar el acceso a la atención y comprender que la prevención no depende únicamente de las personas, sino también de las condiciones sociales y de las respuestas institucionales.

Canales de ayuda

Centro de Atención al Suicida: 135 o 011-5275-1135
Línea Nacional de Apoyo en Urgencias de Salud Mental: 0800-999-0091
En una emergencia: llamar al 911 o acudir a la guardia hospitalaria más cercana