Referentes de Came, Fisfe, Adimra y la CGT participaron del encuentro “Argentina produce”, donde advirtieron por la caída de la actividad, las importaciones y el deterioro del empleo
Empresarios industriales, comerciantes y dirigentes sindicales se reunieron este jueves en Rosario para poner en común la preocupación por el presente de la economía argentina y comenzar a delinear un programa de desarrollo, producción y trabajo. El encuentro, denominado “Argentina produce”, reunió a unos 500 dirigentes en la sede de la Asociación Empresaria de Rosario (AER) y tuvo un fuerte eje puesto en la crisis que atraviesan las pymes y la industria.
La actividad fue impulsada por la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (Came), la Asociación de Industriales Metalúrgicos de la República Argentina (Adimra), la Federación Industrial de Santa Fe (Fisfe) y la CGT, con la intención de generar una mesa de diálogo que pueda replicarse en otras regiones del país.
«Si todos los que estamos acá estamos preocupados por lo mismo, quiere decir que algo no está funcionando”, planteó el presidente de Came, Ricardo Diab, quien sostuvo que las pequeñas y medianas empresas todavía no perciben los beneficios del ordenamiento macroeconómico.
Industria en alerta: «Seis de cada diez máquinas están paradas»
Uno de los datos más contundentes fue aportado por el presidente de Adimra, Elio Del Ré, quien aseguró que la industria metalúrgica está trabajando actualmente al 39% de su capacidad instalada.
«Seis de cada diez máquinas están paradas», resumió el dirigente para graficar el nivel de capacidad ociosa que enfrenta uno de los sectores centrales de la industria nacional.
Desde Fisfe, su titular Javier Martín, advirtió además que el escenario podría complicarse durante la segunda mitad del año. Entre las principales preocupaciones mencionó las dificultades en la cadena de pagos y las crecientes demoras entre empresas.
Martín también cuestionó el esquema económico y sostuvo que la Argentina atraviesa una economía «hemipléjica», con algunas actividades beneficiadas mientras otras vinculadas al empleo y al mercado interno pierden actividad.
Un empresario anunció que podría cerrar su fábrica
Uno de los momentos más fuertes del encuentro se produjo cuando el industrial Ricardo Cicarelli, de la firma Cirubon, tomó el micrófono y contó, entre lágrimas, que la empresa analiza cerrar sus puertas en los próximos meses.
El empresario explicó que la autopartista perdió buena parte del mercado de reposición debido al ingreso de productos provenientes de China y que, al mismo tiempo, la crisis de las terminales automotrices afecta la demanda.
«El mercado de reposición lo perdimos porque entran productos a precios irrisorios y el de las terminales automotrices está en crisis como todo el sector», expresó.
La empresa, que lleva dos generaciones y llegó a exportar a mercados internacionales, ya realizó importantes ajustes de personal. «Este encuentro es muy bueno pero no sé si podemos aguantar un año más», manifestó Cicarelli ante un auditorio conmovido.
La CGT habló de cierre de pymes y pidió un nuevo contrato social
El cosecretario general de la CGT, Jorge Sola, aseguró que actualmente cierran 73 pymes por día en el país y consideró que el encuentro realizado en Rosario representa un primer paso para construir un programa de desarrollo que pueda ser discutido con los dirigentes políticos.
«Frente a esta crisis tan grande no hay solución desde el gremialismo sino desde la política, el año próximo es una oportunidad», sostuvo.
Sola planteó la necesidad de avanzar hacia «un nuevo contrato social para un país de producción, desarrollo y trabajo» y anticipó que la central obrera trabaja en un programa de acción de cinco puntos.
Críticas a las importaciones y al modelo económico
Durante el encuentro también hubo fuertes cuestionamientos a la apertura de importaciones y a lo que los dirigentes consideran una pérdida de competitividad de la producción nacional.
«Todos los que estamos acá queremos una Argentina con todos, no con un pedacito», afirmó Del Ré, quien sostuvo que la industria puede ser parte de la solución y planteó la necesidad de que los beneficios de sectores como Vaca Muerta tengan impacto sobre el resto de la economía.
En la misma línea, Diab remarcó la relación entre industria, comercio y empleo: «Por cada empleo en ese sector se generan dos o tres en el comercio y los servicios».
El titular de Came rechazó además la idea de que exista una contradicción entre comprar productos nacionales y defender al consumidor. «No nos da lo mismo comprar productos en cualquier lado, preferimos que sean nacionales», afirmó.
Una economía que mira a 2027
El encuentro también tuvo una mirada puesta en el escenario económico y político que viene. El economista Fernando Grasso advirtió que 2027 podría presentar un escenario especialmente complejo si la actividad no consigue acelerar su crecimiento.
Según planteó, para recuperar los puestos de trabajo perdidos en sectores como industria y construcción, la economía debería crecer a un ritmo cercano al 8% anual, muy por encima del crecimiento que actualmente se proyecta.
También señaló como problemas el costo creciente de los servicios, la pérdida de competitividad y la elevada presión impositiva sobre sectores industriales frente a competidores de países como Brasil y México.
Con empresarios y sindicalistas compartiendo diagnóstico, aunque con diferentes miradas políticas, Rosario fue escenario de una señal de alerta sobre la economía real: caída de la demanda, capacidad industrial ociosa, importaciones, dificultades financieras y temor por la continuidad de numerosas pymes. El desafío que plantearon desde la mesa «Argentina produce» será ahora transformar ese diagnóstico común en propuestas concretas de producción y empleo.
