El Ministerio de Economía abrió la licitación para concesionar por 50 años las líneas Belgrano, San Martín y Urquiza. La medida tiene especial impacto en Santa Fe
El Gobierno nacional dio un nuevo paso en el proceso de privatización del sistema ferroviario de cargas y lanzó formalmente la licitación para concesionar por 50 años las líneas Belgrano, San Martín y Urquiza, actualmente operadas por la empresa estatal Trenes Argentinos Cargas.
La medida, impulsada por el Ministerio de Economía, tiene un impacto directo en Santa Fe y particularmente en la región portuaria del Gran Rosario, uno de los principales nodos de salida de la producción agroindustrial argentina.
El ministro de Economía, Luis Caputo, firmó la resolución que habilita el proceso para concesionar las tres redes ferroviarias, que en conjunto suman 7.594 kilómetros de vías distribuidas en 16 provincias y conectan distintas regiones productivas con los principales puertos del país y con naciones limítrofes.
La Resolución 1350/2026 establece un esquema de concesión con inversiones previstas, acceso abierto a la infraestructura ferroviaria y la posibilidad de acceder a beneficios del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI).
Una línea clave para los puertos santafesinos
Dentro del proceso, la Línea Belgrano aparece como una de las más estratégicas para Santa Fe. La red de trocha angosta atraviesa regiones productivas del NOA y el NEA y constituye una vía fundamental para el transporte de cargas agropecuarias y, potencialmente, para el desarrollo de proyectos vinculados a la minería.
Su conexión con la región portuaria santafesina la convierte en una pieza clave para el traslado de mercaderías hacia los puertos ubicados sobre el río Paraná.
La privatización, por lo tanto, podría tener consecuencias directas sobre uno de los principales complejos agroexportadores del país, con Rosario como uno de sus centros neurálgicos.
También forman parte de la licitación la Línea San Martín, de trocha ancha, que vincula Cuyo con los puertos de Buenos Aires y Santa Fe, y la Línea Urquiza, que atraviesa la Mesopotamia y tiene un papel estratégico en la conexión comercial con los países del Mercosur.
Inversiones por cerca de 1.000 millones de dólares
El proceso contempla una inversión objetivo cercana a los 1.000 millones de dólares para las tres líneas.
Según anunció Caputo, las concesiones funcionarán bajo un régimen de acceso abierto. Esto significa que el futuro concesionario de la infraestructura no tendrá exclusividad comercial sobre el transporte de cargas.
El esquema prevé además planes de inversión obligatorios y la posibilidad de acceder a los beneficios del RIGI para quienes realicen inversiones de al menos 200 millones de dólares en la renovación de vías.
Entre las condiciones establecidas también figura una restricción para impedir la participación de empresas controladas por Estados extranjeros.
Dos grandes grupos aparecen en carrera
El proceso de privatización ya despertó el interés de importantes actores del negocio ferroviario y logístico.
Por un lado, aparece el Grupo México, con experiencia en el desarrollo y operación de sistemas ferroviarios en ese país.
Por otro, existe interés de un consorcio integrado por algunas de las principales compañías del sector agroexportador, entre ellas AGD, ACA, Bunge, Viterra, Dreyfus y Cargill.
La participación del sector cerealero tiene una explicación directa: el sistema ferroviario resulta clave para reducir costos logísticos y trasladar la producción desde las zonas agrícolas hacia los puertos de exportación.
Cómo será el nuevo modelo
El Gobierno prevé dividir la operación en diferentes unidades de negocios para cada una de las líneas.
Uno de los componentes centrales será la concesión de las vías y de los inmuebles cercanos a la infraestructura ferroviaria. Una empresa privada tendrá a su cargo el mantenimiento de la red y cobrará peajes por su utilización.
El Estado nacional, en tanto, recibirá un canon por el uso de las vías, pero dejará de operar directamente los trenes.
Caputo defendió la decisión y sostuvo que el sistema ferroviario de cargas perdió capacidad de transporte durante las últimas décadas a pesar del crecimiento de la producción agropecuaria.
Según señaló el ministro, desde 1970 la producción agropecuaria argentina se multiplicó por seis, pero el Belgrano Cargas transporta actualmente menos mercadería que en aquel momento.
Para el Gobierno, la privatización busca revertir esa situación mediante la incorporación de capital privado y nuevas inversiones.
El proceso abre ahora una nueva etapa para el ferrocarril de cargas y será seguido de cerca en Santa Fe, donde la infraestructura ferroviaria es determinante para conectar las zonas productivas con los puertos de Rosario y el resto del complejo portuario sobre el Paraná.
