Policiales

Tres femicidios en 15 días: Rosario vuelve a poner el foco en la violencia de género


El asesinato de Carina Candelas, atacada por su ex pareja en una farmacia del centro, se suma a los crímenes de Débora Bordón y Gabriela Banach ocurridos durante agosto

El femicidio de Carina Candelas, la mujer de 56 años asesinada este miércoles por su ex pareja mientras trabajaba en una farmacia del centro rosarino, volvió a poner en primer plano la violencia de género en la ciudad.

El crimen ocurrió apenas ocho días después del asesinato de Gabriela Banach, una mujer trans de 47 años, y quince días después del femicidio de Débora Bordón, una trabajadora sexual de 31 años. Los tres hechos ocurrieron en distintos puntos de Rosario y tienen características particulares, pero conforman una sucesión de muertes violentas que volvió a generar preocupación y reclamos de justicia.

En el caso de Candelas, la investigación apunta directamente a su expareja, Martín B., quien ingresó al comercio donde ella trabajaba y la atacó con un arma blanca. La fiscal María Laura Riccardo confirmó que la mujer recibió siete puñaladas y presentaba heridas defensivas.

Además, familiares y compañeras de trabajo señalaron que la relación había terminado meses atrás y que el hombre habría mantenido distintos episodios de hostigamiento. La Fiscalía busca determinar ahora si esos antecedentes pueden ser acreditados mediante testimonios y registros de cámaras.

El femicidio de Débora Bordón

El primer caso de esta sucesión ocurrió el 4 de agosto, cuando Débora Bordón, de 31 años, fue asesinada en un departamento de Crespo al 500, en el barrio Luis Agote.

La joven ejercía el trabajo sexual y había concurrido al domicilio después de ser contactada por un hombre para mantener un encuentro a cambio de dinero. Por el crimen fue detenido Axel Mendoza, de 23 años.

Según la reconstrucción realizada por la Fiscalía, el acusado atacó a Bordón con un hacha de cocina y un cuchillo. La mujer sufrió numerosas heridas en distintas partes del cuerpo y también lesiones en las manos compatibles con intentos de defensa.

El informe preliminar de la autopsia estableció que la lesión mortal se produjo en el cuello.

Para los investigadores, el contexto del crimen estuvo atravesado por una situación de vulnerabilidad y predominio físico, por lo que la acusación incorporó una perspectiva de género al analizar la conducta del imputado.

Después del asesinato, Mendoza escapó por el balcón del departamento y posteriormente fue detenido en una estación de servicio ubicada en la zona de Sarmiento y Pellegrini.

Gabriela Banach y la investigación por travesticidio

El segundo crimen ocurrió el 11 de agosto. Gabriela Banach, de 47 años, fue encontrada asesinada a golpes en el edificio donde vivía, en Cerrito al 630.

Banach era militante del colectivo travesti-trans y su muerte es investigada como un posible travesticidio. Un joven de 24 años fue detenido días después en la zona de Moreno al 1900 y quedó bajo sospecha de haber participado en el homicidio.

La investigación todavía busca establecer qué ocurrió dentro del departamento y cuál fue el móvil del crimen. Entre los elementos analizados por los investigadores aparece el faltante de algunos objetos de la vivienda, entre ellos un televisor.

La Fiscalía solicitó una prórroga para avanzar con la recolección de evidencias y, hasta el momento, no se había fijado la audiencia destinada a presentar formalmente los elementos de cargo y precisar la hipótesis sobre el móvil.

El caso generó una fuerte reacción de organizaciones sociales y del colectivo travesti-trans, que realizaron movilizaciones en Rosario para reclamar justicia y denunciar la situación de vulnerabilidad que atraviesan muchas personas del colectivo.

Tres casos, distintos escenarios

La sucesión de estos tres crímenes muestra escenarios muy diferentes.

Débora Bordón fue asesinada durante un encuentro pactado en un ámbito privado; Gabriela Banach murió en el edificio donde vivía y su crimen todavía busca determinar su móvil; mientras que Carina Candelas fue atacada por su expareja en su lugar de trabajo, en pleno centro de Rosario.

En el caso de Candelas, además, la investigación incorporó como elemento central los presuntos episodios de hostigamiento posteriores a la separación. La fiscal Riccardo confirmó que los testimonios recogidos hablan de que el hombre la buscaba, la seguía y le gritaba cosas.

La Justicia deberá determinar si existieron denuncias o medidas de protección previas y si había señales de riesgo que pudieran haber sido detectadas antes del desenlace fatal.

Reclamos de justicia

Los tres crímenes provocaron reacciones de familiares, allegados y organizaciones sociales. En el caso de Débora, su familia encabezó el pedido de justicia y reclamó una condena para el acusado. “Estamos pidiendo Justicia. Lamentablemente, nadie nos va a devolver la vida de mi hermana”, expresó Tamara, una de sus hermanas. La muerte de Gabriela, por su parte, generó movilizaciones frente a la sede de Gobierno provincial en Rosario. Organizaciones de la diversidad reclamaron que se investigue si existió un componente de violencia vinculado con su identidad de género y cuestionaron la falta de herramientas de prevención para personas travestis y trans en situación de vulnerabilidad. Y ahora, el femicidio de Carina Candelas vuelve a instalar el debate sobre la violencia ejercida por parejas y exparejas, una de las expresiones más frecuentes de la violencia de género.

Tres muertes en apenas quince días volvieron a colocar a Rosario frente a una problemática que excede cada expediente individual: la necesidad de fortalecer las herramientas de prevención, acompañamiento y protección para evitar que situaciones de violencia y hostigamiento terminen convirtiéndose en ataques irreparables.