Tenía 56 años y llevaba más de dos décadas vinculada al rubro farmacéutico. Trabajaba como encargada en el local de Dorrego y Zeballos donde fue asesinada
Carina C., de 56 años, era una de las caras conocidas de la farmacia ubicada en Dorrego y Zeballos, donde trabajaba desde hacía años. Este miércoles por la mañana, su rutina laboral terminó de manera trágica cuando su ex pareja, Martín B., de 55 años, ingresó al comercio y la mató con un cuchillo.
La mujer era una trabajadora con una extensa trayectoria en el rubro farmacéutico. Según información aportada por clientes y datos de su perfil profesional, llevaba más de dos décadas vinculada a esa actividad y se desempeñaba como una de las encargadas del Marketing Farm de esa esquina del centro rosarino.
Para quienes frecuentaban el lugar, Carina era una presencia habitual. Una vecina de la zona contó que la conocía por sus visitas a la farmacia y la describió como una mujer atenta y predispuesta.
“Trabajaba hace mucho en la farmacia, era muy atenta, al igual que todas las chicas. Siempre le iba a pedir consejo a la farmacia por algún medicamento”, relató la mujer en diálogo con El Tres.
Carina y Martín B. habían terminado su relación. Los testimonios recogidos durante las primeras horas posteriores al crimen ubican la separación en diciembre, aunque algunas personas señalaron que llevaban varios meses distanciados.
La investigación judicial puso el foco en la situación que atravesó la mujer después de la ruptura. La fiscal María Laura Riccardo confirmó que familiares y personas cercanas hablaron de distintos episodios de hostigamiento por parte del acusado.
“Relatan episodios de hostigamiento, como buscarla, seguirla y gritarle cosas. Estaban separados desde diciembre”, explicó la fiscal.
Riccardo también señaló que el hombre “la venía molestando en distintos episodios”, aunque aclaró que hasta el momento no existen registros de denuncias previas realizadas por Carina como víctima de violencia de género.
La Fiscalía busca ahora determinar si ese supuesto hostigamiento puede ser corroborado mediante cámaras de seguridad y otros elementos de prueba. Por ese motivo fueron solicitadas imágenes no solamente del día del crimen, sino también de jornadas anteriores.

El ataque dentro de la farmacia
De acuerdo con la reconstrucción realizada hasta ahora, Martín B. llegó hasta el comercio, estacionó su automóvil y entró al local. Preguntó por Carina y se dirigió directamente hacia ella.
Luego la llevó hasta un sector interno de la farmacia, donde se produjo el ataque. La fiscal confirmó que la mujer recibió siete puñaladas y presentaba heridas defensivas.
Una compañera intentó intervenir para protegerla y terminó con su ropa manchada de sangre. Otras personas que se encontraban en el área de atención al público dieron aviso a la central de emergencias.
Una testigo que estaba estacionada en las inmediaciones relató que todo ocurrió en cuestión de segundos.
“Fue rapidísimo. Estaba estacionada en el auto. Un auto paró al lado mío y entró alguien a la farmacia. Después noté que alguien salió corriendo y salieron corriendo las chicas de la farmacia”, contó en El Tres.
La misma mujer habló con una empleada que salió del comercio en estado de conmoción y pudo conocer parte de la secuencia.
Según ese relato, el hombre ingresó vestido con buzo y campera gris, llevó a Carina hacia un pequeño cuarto y allí comenzaron los pedidos de auxilio. “Ella empezó a gritar auxilio y él salió corriendo”, contó la testigo.
En medio de la desesperación, una de las compañeras identificó al atacante como la expareja de Carina y habría expresado que “la estaba volviendo loca”.
Qué se sabe del acusado
Martín B., de 55 años, quedó detenido poco después del femicidio. Tras escapar de la farmacia en un automóvil, se dirigió hasta un edificio ubicado en la zona de Colón al 2000, en barrio República de la Sexta. La Policía logró localizarlo dentro del inmueble y detenerlo en el ascensor. Antes de ser encontrado, habría protagonizado un intento de suicidio, aunque ese episodio todavía es materia de investigación judicial.
El hombre permanece privado de su libertad mientras la Fiscalía reúne testimonios, imágenes de cámaras de seguridad y otros elementos que permitan reconstruir el crimen y establecer qué ocurrió en los meses previos al asesinato.
La investigación continuará con esas medidas antes de la audiencia imputativa, donde se conocerán formalmente los cargos que se le atribuirán por el femicidio de Carina.
