Los animales fueron encontrados a unas 20 cuadras del predio de Raíces Ecuestres, donde son fundamentales para las terapias de más de 60 niños y adultos con discapacidad
La angustia que comenzó durante la madrugada terminó este martes con una enorme cuota de alivio para la comunidad de Raíces Ecuestres, el centro de equinoterapia ubicado en Fisherton que había sufrido el robo de cinco caballos y de distintos elementos de trabajo. Los animales fueron recuperados horas después y se encuentran nuevamente en el predio, aunque los delincuentes todavía no fueron localizados y buena parte del equipamiento continúa sin aparecer.
El robo ocurrió cerca de las 4.30 en el establecimiento ubicado en Amuchastegui al 1300, en la zona oeste de Rosario. Cuando los docentes llegaron esta mañana encontraron los corrales abiertos y comprobaron que cinco de los siete caballos utilizados para las actividades habían sido sustraídos. También se llevaron monturas, juguetes, material didáctico y otras herramientas indispensables para el funcionamiento del espacio.
La rápida difusión del caso permitió que la búsqueda tuviera un resultado positivo. Personal de la Brigada Ecológica, la Agrupación PUMA y la Subcomisaría 22ª encontró a los cinco animales en la zona de barrio Gráfico, detrás del Jockey Club Rosario, a unas 20 cuadras del lugar donde habían sido robados.
Según explicaron desde Raíces Ecuestres, tres de los caballos fueron montados por los ladrones, mientras que los otros dos, por su carácter dócil, los siguieron.
Una de las claves para encontrarlos fue el aviso de un vecino que reconoció a Rubia, una de las yeguas, por su característico pelaje blanco. La alerta permitió que la Policía llegara rápidamente al lugar.
“Nos costó traerlos porque estaban asustados, pero ya están seguros y en casa”, contó Brenda, integrante de la institución, quien destacó la actuación policial y celebró que los animales no hubieran sido golpeados ni maltratados.
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El corazón de las terapias
La recuperación de los caballos representa mucho más que recuperar animales para la institución. Son parte central del trabajo que Raíces Ecuestres desarrolla con más de 60 niños y adultos con discapacidad, además de pacientes neurológicos, personas dentro del espectro autista y pacientes con trastornos traumatológicos.
En el espacio trabajan alrededor de 20 profesionales vinculados con la salud, la educación y el área ecuestre, y reciben pacientes desde bebés hasta adultos mayores.
“Los caballos la verdad que son para nosotros nuestro lugar de seguridad, son parte de nuestro equipo”, explicó Ambay, acompañante terapéutica de la institución.
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Adriana, kinesióloga con 25 años de experiencia, remarcó el impacto que tiene el vínculo con los animales y el contacto con la naturaleza.
“La salud tiene muchísimas patas y todo lo que es vincularse con un animal y estar en la naturaleza aporta mucho y encima el caballo al montarlo aporta más todavía”, señaló.
Según explicó, las actividades permiten trabajar aspectos relacionados con el movimiento, el estado de ánimo y la comunicación. Además, destacó la evolución de la equinoterapia hacia una práctica deportiva inclusiva.
“Es pasar de hacer una actividad terapéutica a hacer un deporte. No importa si tenés una discapacidad, por qué motivo, pero es un cambio de chip también: pasar a ser deportista en vez de ser paciente”, sostuvo.
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El robo dejó otro problema: faltan las monturas
Aunque los cinco caballos fueron recuperados, los delincuentes todavía no fueron encontrados y tampoco apareció el equipamiento sustraído.
Entre los elementos robados hay monturas, estribos de seguridad, juguetes y material didáctico. Algunas de las monturas, además, están especialmente adaptadas para personas con discapacidad, por lo que su reposición no resulta sencilla.
“Los equipamientos que se robaron también son adaptados. Una de las monturas está adaptada para una persona con discapacidad y es muy difícil, más allá del precio, porque es muy cara, hacer esas adaptaciones llevó mucho trabajo y tiempo”, explicaron desde Raíces Ecuestres.
Por ese motivo, las actividades permanecían suspendidas este martes pese a la recuperación de los animales.
En medio de la preocupación apareció una muestra de solidaridad que emocionó a todo el equipo. Después de conocer el caso, un oyente de Radio 2 se comunicó con el programa El Contestador y decidió donar cinco monturas para que la institución pueda volver a trabajar con los chicos y adultos que realizan equinoterapia.
La noticia fue recibida con enorme emoción por Sabrina Ormaechea, kinesióloga y titular de Raíces Ecuestres. “Sinceramente estoy en shock. No paran las emociones. Gracias. No tengo palabras”, expresó al conocer la donación.
Así, en pocas horas, Raíces Ecuestres pasó de la desesperación por perder cinco de sus animales de trabajo a recuperar a los caballos y recibir una ayuda fundamental para volver a poner en marcha las terapias.
La investigación continúa para determinar quiénes fueron los responsables del robo y recuperar también el resto de los elementos sustraídos. Mientras tanto, los caballos ya están nuevamente en casa y la solidaridad de la comunidad permitió que el centro pueda empezar a pensar en volver a abrir sus puertas.
