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Día del Niño: jugueterías de Rosario estiman caída del 10% en las ventas


Desde la Cámara del Juguete local señalaron que las ventas fueron negativas respecto de 2025 y atribuyeron el retroceso al parate del consumo, el avance de las pantallas y una competencia cada vez más amplia por parte de las plataformas online y comercios de importación

Las jugueterías de Rosario cerraron la temporada del Día del Niño con un balance negativo y estiman una caída de alrededor del 10% en las ventas respecto del año pasado. El dato surge de un relevamiento preliminar realizado por la Cámara del Juguete de Rosario, en un contexto marcado por el menor poder adquisitivo de las familias y por cambios culturales que atraviesan al sector.

Diego Cuenca, presidente de la Cámara del Juguete de Rosario, explicó que todavía no cuentan con un relevamiento estadístico completo de todos los comercios de la ciudad, aunque las primeras consultas permiten anticipar un resultado desfavorable.

“Las ventas no fueron buenas”, señaló Cuenca en declaraciones a diario La Capital y estimó que la baja en Rosario estará “alrededor del 10% respecto del año pasado”.

El ticket promedio rondó los $40.000 en las jugueterías, aunque desde el sector señalaron que en los shoppings pudo ubicarse algo por encima de ese valor.

El comportamiento, de todos modos, no fue uniforme en toda la ciudad. La ubicación de los comercios tuvo incidencia en el resultado de la fecha: mientras los locales barriales habrían sentido con mayor fuerza el retroceso, los negocios del centro tuvieron un comportamiento algo mejor y los ubicados en shoppings fueron los que registraron mejores resultados.

“Difiere mucho dónde está cada uno, porque no todos se movieron de igual manera. Un local en un barrio quizás lo sufrió más, el del centro un poco menos y a los que están en los shoppings tal vez les fue mejor”, explicó Cuenca.

 

Sin un juguete que haya sido el gran protagonista

A diferencia de otras temporadas, este año no hubo un producto que se destacara claramente por encima del resto ni que generara faltantes importantes en los comercios.

La demanda estuvo vinculada principalmente con personajes y franquicias conocidas, aunque sin que apareciera un juguete que se transformara en el fenómeno de ventas de la temporada.

“No fue muy variado. Siempre los personajes reaccionan, pero no tuvimos un artículo con faltante”, indicó el titular de la Cámara del Juguete.

El dato marca una diferencia con otros años, cuando determinados productos se convertían en los grandes protagonistas del Día del Niño y obligaban a los comerciantes a reponer mercadería de manera permanente.

Más competencia para las jugueterías tradicionales

El mercado también cambió y la competencia ya no se limita a las propias jugueterías. Bazares, casas de importación, grandes superficies y plataformas de venta online participan cada vez más de un negocio que durante décadas estuvo mucho más concentrado en los comercios especializados.

“Todos nos sacan ventas, es importante, pero aún no lo tenemos medido”, reconoció Cuenca.

Incluso las propias jugueterías se incorporaron al comercio electrónico, generando un escenario de mayor competencia por el mismo consumidor.

Pero para el dirigente, la caída de las ventas tiene causas que van mucho más allá de la competencia comercial.

“La juguetería tiene un montón de cosas intrínsecas”, explicó, y mencionó entre los principales factores la menor natalidad, el avance de las pantallas y el parate económico.

“Las ventas vienen cayendo año tras año. Es un número duro que no se puede soslayar”, advirtió.

El 70% de los juguetes que se venden son importados

Otro de los cambios importantes que atraviesa la actividad está relacionado con el origen de los productos. Según Cuenca, actualmente aproximadamente el 70% de los juguetes que se comercializan son importados, mientras que el 30% corresponde a producción nacional.

La mayor presencia de mercadería importada se combina con el crecimiento de comercios de otros rubros que también incorporaron juguetes y artículos infantiles a su oferta.

Para las jugueterías tradicionales, el desafío pasa entonces por diferenciarse en un mercado cada vez más amplio y fragmentado.

“La gente no se movilizó tanto”

Miguel Rucco, comerciante y referente de calle San Luis, también calificó como negativa la jornada. “Fue medio malo, la verdad. El año pasado ya no había sido bueno y este fue peor que el de 2025”, señaló.

Aunque durante el domingo observó algo más de movimiento del esperado, aseguró que estuvo lejos de los niveles habituales de circulación que históricamente acompañaban al Día del Niño.

“La gente no se movilizó tanto, no se armaron colas como en otro momento”, describió.

Para Rucco, el fenómeno tampoco puede explicarse únicamente por la situación económica. La celebración está atravesada por transformaciones en los hábitos familiares y demográficos, con hogares que tienen menos chicos y una presencia cada vez mayor de la tecnología.

“El regalo es un presente. El Día del Niño sufre los cambios de costumbre. Ticket bajo, familias con menos niños, menos natalidad, la tecnología, la economía”, enumeró.

El desafío de recuperar el valor del juego

Frente a este escenario, las jugueterías tradicionales buscan reforzar aquellos aspectos que consideran su principal diferencial frente a las plataformas digitales y otros canales de venta.

El asesoramiento personalizado, la posibilidad de conocer y probar los productos y el servicio de posventa aparecen como herramientas para sostener la actividad.

“En las jugueterías te asesoran, aconsejan, sugieren, atienden para que la experiencia de compra sea mejor y el servicio post venta o el cambio de producto sea más fácil”, destacó Rucco.

Los comerciantes también ponen el foco en la importancia del juego como alternativa frente al avance de las pantallas, en un contexto donde las familias cuentan con cada vez más opciones de entretenimiento y, al mismo tiempo, enfrentan restricciones en sus ingresos.

El balance del Día del Niño vuelve así a encender una señal de alerta para el sector juguetero rosarino: menos ventas, tickets contenidos y una competencia que crece, en un mercado atravesado además por cambios demográficos y culturales que podrían tener efectos de largo plazo.