Su director, Javier Van de Couter, explicó las claves de una serie que buscó evitar la imitación y capturar la denominada “lógica casanésca”
Moria Casán cumple este domingo 80 años y atraviesa la celebración de una fecha emblemática con otro motivo para ocupar el centro de la escena: el éxito y la repercusión que está teniendo la serie recientemente estrenada sobre su vida.
La producción, dirigida y escrita por Javier Van de Couter, logró trascender el formato biográfico y propone una mirada sobre la figura de Moria como un ícono de la cultura argentina, pero también como una particular manera de entender y enfrentar la vida.
La serie despertó una fuerte respuesta del público y puso nuevamente a Moria en el centro de la conversación cultural. Lejos de plantear una reconstrucción lineal de su trayectoria, la producción decidió abordar distintas etapas y facetas de su personalidad a través de tres actrices: Sofía Gala Castiglione, Griselda Siciliani y Cecilia Roth.
Van de Couter explicó que la decisión de utilizar tres intérpretes estuvo vinculada con la propia naturaleza de una figura que, a lo largo de las décadas, atravesó numerosas transformaciones. “Moria también fue muchas Morias y fue también mutando y fue también transicionando y transformándose”, explicó el director.
La propuesta, según detalló, comenzó desde el origen del proyecto con la intención de evitar una representación convencional. “Siempre me pareció que era mucho más interesante que ese estado esté de alguna manera representado por tres grandes actrices también muy distintas”, señaló por Splendid AM 990.
Uno de los conceptos que atravesó todo el proceso creativo fue el de la denominada “lógica casanesca”, una expresión utilizada por Van de Couter para describir la manera particular en que Moria interpreta, procesa y enfrenta las distintas situaciones de la vida.
“Durante mucho tiempo del proceso creativo yo le llamaba la lógica casanesca”, contó. Esa idea funcionó como una especie de guía para construir las escenas, pensar la estructura narrativa y definir el modo de contar una historia que, por sus características, resultaba difícil de encerrar dentro de los límites de una biografía tradicional.
“Es lo inclasificable de alguna manera que es Moria”, sostuvo el director, quien consideró que el desafío consistía precisamente en representar algo que excede a la persona y alcanza la dimensión de un ícono.

Tres actrices para una misma figura
La participación de Sofía Gala, Griselda Siciliani y Cecilia Roth constituye uno de los elementos distintivos de la serie. Cada una representa diferentes etapas y estados de la vida de Moria, sin intentar construir una copia exacta de la protagonista.
Van de Couter, según supo la Agencia Noticias Argentinas, destacó especialmente el trabajo de las tres actrices y señaló que cada una aportó elementos propios a la construcción de los personajes. En el caso de Sofía Gala, el vínculo con su madre sumó además una dimensión emocional particular. “Siento que le dio a la serie una capa que eso vino con ella”, explicó.
El director también valoró la posibilidad de trabajar con Moria dentro de la propia producción. “Fue súper interesante también poder como dirigirla”, contó sobre los momentos en los que la figura central aparece interpretándose a sí misma.
Para Van de Couter, el resultado permitió construir una Moria que no queda reducida a sus apariciones televisivas, sus frases célebres o su dimensión mediática. “Más que a una persona es como representar un ícono”, afirmó.
Una forma de enfrentar la vida
La repercusión de la serie también está vinculada con la manera en que presenta a Moria como una figura asociada a la resiliencia, la libertad y la capacidad de reinventarse.
El director sostuvo que permanecer cerca de ella durante el proceso creativo terminó influyendo incluso en la forma de pensar las situaciones que aparecen en la historia. “Es como una manera de estar en el mundo”, resumió. Esa idea, según Van de Couter, terminó convirtiéndose en una de las principales enseñanzas que le dejó el proyecto. “Lo que me deja es inspiración pura”, afirmó.
Y resumió esa filosofía con una de las frases que identifica el espíritu de la serie: “Cuando me caigo en el barro me levanto y vuelvo a rosas”.

Diversidad y cultura en un contexto complejo
La producción también incorpora una mirada sobre el vínculo de Moria con la diversidad. Van de Couter destacó que su cercanía y compromiso con ese universo fueron parte del enfoque utilizado para seleccionar y contar determinados momentos de su historia. “Moria estuvo cerca de la diversidad”, sostuvo, aunque inmediatamente amplió el concepto: “Estuvo al rescate también, poniéndole el cuerpo”.
Esa mirada, explicó, atravesó la construcción narrativa de la serie y forma parte de una producción que, además de contar una historia personal, busca reivindicar una determinada manera de entender la cultura y el arte.
El estreno se produjo, además, en un contexto que el propio director definió como complejo para la actividad cultural. En ese sentido, consideró que el impacto de la serie también permite poner en evidencia la capacidad de la industria audiovisual argentina. “Vemos un equipo enorme de gente súper, mega profesional”, destacó Van de Couter, quien consideró que el resultado demuestra “lo que hace la cultura y lo que hace un hecho artístico”.
Mientras Moria celebra sus 80 años, la serie que recupera distintos momentos de su vida la vuelve a colocar en el centro de la escena. Esta vez, no solamente como una protagonista histórica del espectáculo argentino, sino como el personaje de una producción que busca explicar qué hay detrás de una figura que, durante décadas, hizo de la reinvención una de sus principales características.
