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El Paraná mantiene niveles normales en Rosario, pero el fenómeno de El Niño podría provocar aguas altas a fin de año


Desde el Instituto Nacional del Agua aseguraron que el río se encuentra dentro de los valores históricos para esta época del año

El río Paraná atraviesa actualmente un período de estabilidad y presenta niveles considerados normales para esta época del año. Sin embargo, el escenario podría modificarse hacia el cierre de 2026 si el fenómeno climático de El Niño intensifica las lluvias sobre las principales cuencas que alimentan al sistema hídrico.

Así lo explicó Juan Borús, ingeniero hídrico y referente del Instituto Nacional del Agua (INA), durante una entrevista en LT3, donde analizó la evolución del Paraná y las perspectivas hidrológicas para los próximos meses.

Rosario registra un nivel dentro del promedio histórico

Borús señaló que, al observar la situación actual del río, los registros son similares a los promedios históricos de las últimas tres décadas.

«Tomando una foto del Paraná hoy, todas las escalas desde Corrientes hasta el Delta muestran niveles muy próximos a los promedios de los últimos 30 años», indicó.

En el caso de Rosario, precisó que el nivel del río alcanzó 0,78 metros, prácticamente coincidente con el promedio histórico correspondiente al mes de julio.

El especialista explicó que esta estabilidad se sostiene gracias a dos crecidas ordinarias registradas durante julio en el río Iguazú, mientras que las principales cuencas del Paraná y del río Paraguay, ubicadas en Brasil, continúan registrando lluvias inferiores a las normales.

El Niño podría modificar el escenario

El foco de atención de los especialistas está puesto ahora en la evolución del fenómeno de El Niño-Oscilación del Sur (ENOS).

Según Borús, actualmente las lluvias más intensas se concentran sobre la cuenca del río Uruguay, aunque existe la posibilidad de que esa situación se extienda hacia la alta cuenca del Paraná en Brasil.

«Eso generaría un mayor aporte de agua y podría hacer que durante el último bimestre del año tengamos una situación de aguas altas», explicó.

No obstante, aclaró que todavía existe un importante margen de incertidumbre, ya que el calentamiento de las aguas del Pacífico ecuatorial —que caracteriza al fenómeno— recién alcanzaría su máxima intensidad entre fines de octubre y principios de noviembre.

Un río que permite anticipar las crecidas

Borús remarcó que el Paraná presenta una diferencia importante respecto de otros cursos de agua del país.

Mientras algunos ríos de montaña pueden registrar crecidas repentinas y violentas, el Paraná evoluciona de forma mucho más gradual, lo que permite realizar un seguimiento permanente y anticipar posibles escenarios.

Como excepción mencionó al río Iguazú, considerado el más torrencial de la región, aunque aclaró que durante este año únicamente experimentó dos crecidas de características normales.

El antecedente de 1997-1998

Consultado sobre la posibilidad de que un episodio fuerte de El Niño genere una crecida importante, el especialista recordó uno de los eventos más significativos registrados en la historia reciente.

Mencionó el fenómeno de 1997-1998, cuando un intenso episodio de El Niño provocó un extraordinario incremento del caudal del Paraná durante el otoño de 1998.

Sin embargo, aclaró que ese tipo de situaciones son excepcionales y que pueden anticiparse con suficiente tiempo gracias al monitoreo permanente.

La recomendación: seguir los informes oficiales

Borús insistió en la importancia de consultar periódicamente los informes elaborados por el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) y el Instituto Nacional del Agua.

Según adelantó, ambos organismos publicarán un nuevo informe conjunto con las perspectivas hidrológicas para agosto, septiembre y octubre, además de las proyecciones para el último trimestre de 2026.

El especialista recordó que en el sitio oficial del INA pueden consultarse diariamente el alerta hidrológica de la Cuenca del Plata, los reportes hidrométricos y los mapas de situación, herramientas fundamentales para anticipar la evolución del río Paraná y adoptar medidas preventivas cuando resulte necesario.