La alerta afecta a un modelo con forma de empanadilla vendido en Reino Unido En España no consta por ahora una retirada específica, aunque también incumpliría la normativa europea
Los squishies, esos pequeños juguetes y blandos que se aplastan con la mano y recuperan lentamente su forma, llevan años triunfando entre niños y adolescentes. Uno de estos productos, con apariencia de empanadilla asiática, acaba de ser retirado del mercado en Reino Unido después de que los análisis detectaran una concentración de benceno cuatro veces superior al máximo permitido.
La alerta afecta al juguete denominado Squeezy Dumplings, distribuido por Samsons Cash and Carry Ltd. Las autoridades británicas localizaron en su revestimiento exterior una concentración de 20 miligramos de benceno por kilogramo, cuando lo permitido legalmente es de 5 mg/kg. El riesgo químico ha sido considerado grave y se ha pedido a quienes tengan el producto que dejen de utilizarlo y lo devuelvan al establecimiento donde fue adquirido, según informa la Oficina para la Seguridad y los Estándares de los Productos (OPSS) del Gobierno británico.
El juguete tiene forma de dumpling, una especie de empanadilla característica de distintas cocinas asiáticas, y se presenta dentro de una pequeña cesta que imita los recipientes de bambú empleados para cocinarlas al vapor. Su material blando permite estrujarlo repetidamente antes de que vuelva a recuperar su volumen inicial, de ahí su consideración como juguete sensorial o antiestrés.
Uno de los problemas añadidos em esta alerta es la dificultad para identificar las unidades afectadas. El artículo retirado, de origen chino, carece de número de lote, código de barras y una identificación clara del fabricante, lo que complica seguir su distribución. Las autoridades también han detectado deficiencias de etiquetado y trazabilidad.
La retirada no afecta a todos los ‘Dumpling Squishy’
La alerta, que se emitió en Reino Unido el 25 de junio, no incluye de manera general todos los juguetes conocidos popularmente como Dumpling Squishy ni todos los squishies con forma de empanadilla. La prueba química se realizó sobre el modelo concreto identificado como Squeezy Dumplings.
En el mercado existen numerosos juguetes muy similares, incluidas versiones originales, imitaciones y productos sin una marca fácilmente reconocible. Por ello, no puede darse por hecho que todos tengan la misma composición.
La alerta también figura en Safety Gate, el sistema europeo de intercambio rápido de información sobre productos no alimentarios peligrosos, donde se recoge el riesgo químico derivado de la presencia excesiva de benceno.
Qué ocurre en España
Por el momento, no consta una retirada específica anunciada en España de este producto, ni una confirmación oficial de que las mismas unidades analizadas en Reino Unido hayan llegado al mercado español.
Sin embargo, un juguete con esa concentración tampoco podría comercializarse legalmente en nuestro país. La normativa europea REACH, aplicable en España, establece un máximo de 5 mg de benceno por kilogramo de juguete o parte del juguete. Los 20 mg/kg detectados en el modelo británico multiplican por cuatro ese límite.
Esto tampoco permite concluir que los juguetes similares que se venden en España presenten el mismo problema. La falta de datos de trazabilidad hace especialmente difícil comprobar si productos idénticos o procedentes del mismo fabricante han podido comercializarse a través de tiendas, bazares o plataformas digitales.
Qué es el benceno
El benceno es una sustancia química incolora o ligeramente amarillenta, muy volátil e inflamable, presente de forma natural en el petróleo y utilizada como materia prima en numerosos procesos industriales para fabricar plásticos, resinas, cauchos y otros productos.
Su peligrosidad está bien documentada. La exposición prolongada al benceno puede afectar a la médula ósea y a la producción de células sanguíneas. Además, está reconocido como cancerígeno para las personas y se ha relacionado especialmente con determinados tipos de leucemia.
La retirada del juguete no implica que tocar puntualmente una de estas figuras vaya a provocar una enfermedad. El riesgo depende de la concentración, la frecuencia y el tiempo de exposición. Pero precisamente por tratarse de una sustancia cancerígena, la legislación establece límites especialmente estrictos en productos destinados a los niños.
