Miles de rosarinos se reunieron tras la final para agradecer el recorrido de la Scaloneta y brindar un emotivo reconocimiento a Lionel Messi
La derrota dolió, pero no alcanzó para apagar el orgullo. Apenas terminó la final del Mundial 2026, en la que Argentina cayó 1 a 0 frente a España, miles de rosarinos se acercaron al Monumento Nacional a la Bandera para rendir homenaje a la Selección y, especialmente, a Lionel Messi, el máximo ídolo nacido en la ciudad.
Lejos de un clima de desazón, la explanada del Monumento volvió a teñirse de celeste y blanco. Hubo banderas, canciones, fuegos artificiales, bocinazos y aplausos para un equipo que volvió a disputar una final del mundo y que, pese a no conseguir el bicampeonato, dejó una nueva página inolvidable en la historia del fútbol argentino.

Un reconocimiento más allá del resultado
Familias enteras, grupos de amigos y cientos de hinchas coincidieron en un mismo sentimiento: agradecer.
El resultado quedó en un segundo plano frente al reconocimiento hacia una generación que volvió a poner a la Argentina entre las mejores selecciones del planeta.
«Gracias Leo, siempre te vamos a bancar», «Son unos genios», «A veces toca perder» y «Gracias Scaloni por unir a las familias» fueron algunas de las frases que se escucharon entre quienes se acercaron al Monumento para despedir al equipo.
El homenaje también tuvo un fuerte componente emocional por tratarse de Rosario, la ciudad que vio nacer a Messi, quien disputó su sexta Copa del Mundo y volvió a conducir a la Selección hasta una final.

El orgullo le ganó a la tristeza
Los tradicionales cánticos mundialistas volvieron a escucharse una vez más, con abrazos entre desconocidos, saltos y hasta espuma de carnaval en una noche que terminó transformándose en una celebración del camino recorrido.
El triunfo frente a Inglaterra en semifinales seguía muy presente entre los hinchas, que volvieron a cantar el ya clásico «El que no salta es un inglés», uno de los himnos que acompañó a la Scaloneta durante toda la Copa del Mundo.

Festejos en distintos puntos de Rosario
El clima de reconocimiento también se replicó en otros sectores de la ciudad.
En avenida Pellegrini, numerosos hinchas salieron de bares y restaurantes para compartir el cierre del Mundial, mientras que en distintos barrios hubo caravanas de autos, bocinazos, banderas argentinas y fuegos artificiales.
La imagen fue contundente: Rosario eligió agradecer antes que lamentarse.
Porque más allá del resultado, la Selección volvió a emocionar a millones de argentinos. Y en la ciudad de Lionel Messi, el mensaje fue claro: el orgullo por este equipo quedó por encima de cualquier derrota.
