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Primera C: Argentino y Central Córdoba empataron un clásico caliente en el Olaeta


El Salaíto y el Charrúa igualaron 0 a 0 en un partido con expulsados, polémicas, chances claras y un gran marco de público en Rosario

Argentino y Central Córdoba protagonizaron este domingo un clásico rosarino vibrante en el estadio José Martín Olaeta, aunque ninguno pudo romper el cero. El empate 0 a 0 dejó sensaciones encontradas en ambos equipos, que necesitaban sumar para acercarse a la zona de clasificación al Reducido de Primera C por el segundo ascenso.

Más allá de la falta de goles, el encuentro tuvo absolutamente de todo: situaciones claras, expulsados, polémicas arbitrales, pierna fuerte y un importante acompañamiento de público en barrio Sarmiento.

Desde el arranque, Central Córdoba salió decidido a imponer condiciones y tuvo la primera chance apenas a los tres minutos con una llegada de Dago Sánchez, aunque el arquero Olivera respondió rápido para salvar al Salaíto.

El Charrúa volvió a generar peligro a los 18 minutos, cuando Renzo Altamura quedó mano a mano por derecha, pero nuevamente Olivera sostuvo el cero. Minutos más tarde, Quito Orejuela tuvo la más clara de Argentino con un potente remate dentro del área que encontró una gran reacción de Giroldi.

El clásico se fue calentando con el correr de los minutos. A los 27, Altamura vio la tarjeta roja en Córdoba tras un codazo, dejando a la visita con diez jugadores. Sin embargo, Argentino tampoco pudo aprovechar la ventaja numérica, ya que Theo Guiñazú fue expulsado por doble amarilla en el inicio del complemento.

En el cierre de la primera etapa se produjo una de las grandes polémicas de la tarde: Quito Orejuela definía ante Giroldi para abrir el marcador, pero el asistente levantó la bandera por una posición adelantada muy discutida por todo el banco local.

Durante el segundo tiempo ambos equipos siguieron buscando. Córdoba tuvo otra oportunidad clarísima con un cabezazo de Benjamín Gallucci que Bartalini sacó prácticamente sobre la línea, mientras que Giroldi respondió muy bien ante una llegada de Cejas para evitar el tanto del Salaíto.

Finalmente, el clásico rosarino terminó sin goles, aunque dejó intensidad, tensión y emociones en un José Martín Olaeta que vivió una verdadera fiesta del ascenso.