Nicolás Martínez, referente del sindicato de cadetes de Rosario, describió un panorama crítico. “La crisis económica y la pérdida de 300.000 puestos de trabajo en los últimos dos años han empujado a muchos a este rubro como una salida rápida para subsistir”
La precarización laboral de los repartidores en Rosario alcanzó niveles alarmantes. Según estimaciones del sector, alrededor de 9.000 cadetes trabajan actualmente en la ciudad, en su mayoría bajo plataformas digitales y sin acceso a derechos laborales básicos. La situación, lejos de mejorar, se agrava en un contexto de crisis económica y falta de regulación efectiva.
Nicolás Martínez, referente del sindicato de cadetes de Rosario, describió un panorama crítico en diálogo con Apuntes y Resumen: “La crisis económica y la pérdida de 300.000 puestos de trabajo en los últimos dos años han empujado a muchos a este rubro como una salida rápida para subsistir”. Esta realidad se traduce en jornadas que pueden extenderse hasta 15 horas diarias para alcanzar ingresos que permitan cubrir necesidades básicas.
Las recientes protestas en zonas céntricas como el Paseo del Siglo pusieron en evidencia no solo el malestar por las multas de tránsito, sino también las condiciones en las que se desarrolla la actividad. La falta de espacios adecuados para esperar pedidos obliga a los repartidores a permanecer en la vía pública durante largas horas, lo que impacta directamente en su competitividad dentro de las aplicaciones.
Ante este escenario, desde el sector impulsan un proyecto de ley provincial que busca crear un registro de repartidores y actualizar la normativa vigente, que tiene más de dos décadas de antigüedad y no contempla el crecimiento de las plataformas digitales. Sin embargo, los avances son lentos.
Si bien la Municipalidad de Rosario inició recientemente un censo, desde el sindicato cuestionan su alcance: apenas se relevaron 150 trabajadores sobre un universo estimado de 9.000. “Falta voluntad política real para obligar a estas empresas a tributar y registrar a su personal como cualquier otro comercio”, advirtió Martínez.
El conflicto se da además en un contexto de creciente tensión política a nivel nacional. El modelo de plataformas está en el centro del debate legislativo, con fuertes cruces entre oficialismo y oposición en el Congreso. Mientras los gremios denuncian que estas empresas no generan beneficios impositivos y “se llevan la plata afuera”, las discusiones parlamentarias muestran dificultades para alcanzar consensos que permitan avanzar en una regulación efectiva.
En este marco, miles de trabajadores continúan desempeñándose sin obra social, sin cobertura ante accidentes y sin garantías laborales mínimas. “Solo queremos ser reconocidos como trabajadores”, sintetizan desde el sector.
